
El niño enfermo.
Pero cuando el niño esté cansado, es hora de meterlo en la cama. No le deje solo. Pase a verle a intervalos regulares (cada media hora) y busque un rato para quedarse a jugar, leerle un cuento o hacer un rompecabezas. Si tiene más hijos, anímelos para que hagan lo mismo. Si se duerme, tóquelo para asegurarse de que no está demasiado caliente.

Tampoco hay nada sacrosanto en los dormitorios. Una de las medicinas más poderosas es verla y oírla a usted y la tranquilidad que le aporta, de modo que un niño enfermo estará mucho mejor solo por estar cerca de usted. Si es posible, coloque un sofá o un sillón cómodo en la habitación en la que está para que pueda quedarse con usted. Así, el niño tendrá la oportunidad de ver, hablar y distraerse con cualquiera que vaya a la casa en lugar de estar aislado del resto de la familia en su dormitorio.