Actividades niños pequeños
El niño, al miraros, al escucharos, al ser abrazado por vosotros, sabe muy bien que miráis, sonáis y sentís de forma diferente de los demás. Pero ahora el niño empieza a mostraros que espera que aparezcáis cuando os llama o que volváis ante su vista cuando habéis desaparecido por un momento en otra habitación. El bebé fija los ojos en la puerta a la espera de que aparezcáis. Anteriormente, cuando os ibais, el bebé perdía interés en vosotros y se concentraba en lo que estuviera visible.
Podéis notar el inicio de este comportamiento de “búsqueda” si el niño está jugando con un objeto y se le cae. A esta edad, intenta buscarlo. Antes, estaba fuera de la vista, fuera de su mente. Esta conciencia de que los objetos existen aunque no se los vea es denominada “permanencia de objetos”. Se trata de un paso gigantesco en materia intelectual; sin él, sólo podemos actuar en relación con el mundo inmediato y visible. Toda la ciencia y la mayoría de las relaciones humanas dependen de esta capacidad. Significa que podéis pensar sobre el futuro y planearlo. Os proporciona seguridad: sabéis que mañana aparecerá el sol aunque ahora sea de noche.
Alcanzar este estadio maravilloso lleva tiempo y experiencias. Vuestro hijo tiene que tener experiencias con rutinas regulares, con objetos y con gente a fin de alcanzar el pleno desarrollo de este primer estadio del pensamiento. Vosotros no enseñáis específicamente la permanencia de objetos por medio de lecciones, pero sólo se la puede aprender bien si al bebé se le permite juntar varias percepciones. Es como si todo el aprendizaje y el amor de los primeros seis meses se juntase en la mente del niño en un solo gran descubrimiento.




