
Mareos vertigos
Si su hijo se pone pálido y silencioso, pare el coche. Dele una bolsa de plástico para que vomite, si es necesario.
Tenga una reserva de bolsas de plástico en el coche, toallas húmedas para limpiar al niño (y una muda de ropa) y algo para que se le quite el mal sabor.

Si su hijo quiere picar algo durante el viaje, dele galletas o una bebida de glucosa.
No se ponga nerviosa. Los niños enseguida captan los estados de ánimo de los padres y eso puede volverlos aprensivos y más propensos a marearse. La excitación y la aprensión influyen a los niños, que suelen sufrir más a la ida que a la vuelta de un viaje.

PREVENIR EL MAREO EN COCHE
Algunos niños tienen más tendencia a marearse en el coche. A la mayoría se les pasa cuando crecen, pero hay formas de minimizar este riesgo:
Pida al médico que le recete un fármaco.
Mantenga ocupado al niño.
No dé a su hijo comida fuerte o grasa horas antes de salir.

Tenga alguna golosina escondida por si su hijo se pone gruñón.
No tolere el mal comportamiento, como gritos o pataleos. Pare en la cuneta y diga que no piensa continuar hasta que se comporte.

Haga que su hijo asuma la responsabilidad de entretenerse dejándole seleccionar algunos juguetes y métalos en su maleta. Los juegos magnéticos impiden que se pierdan las piezas, y si no pegue velero a los juguetes para que se mantengan en su sitio.

Lleve siempre más bebidas, como pequeños tetrabrics de leche o zumo, de las que cree que necesitará.
Los niños les gustan las uvas (sin semillas) y les calman tanto la sed como el hambre.
La música y los cuentos para escuchar suelen calmar a los niños en el coche.

Pegue cuchillos, tenedores y cucharas al fondo de los recipientes de comida con cinta adhesiva.
Tenga cosas nutritivas para picar, por ejemplo, pasas, cereales o queso, en bolsas de plástico, para que no tenga que decir que no si su hijo quiere comer algo.