Los primeros pasos del bebe, ¿quien dijo miedo?
No la juzguemos mal. La conocemos bastante bien: nos consta que es una madre excelente y que sus hijos se de-
sarrollan sanos y felices. Se trata simplemente de una mamá informada, que ya sabe a lo que hay que enfrentarse cuando un bebé empieza a desplazarse sin ayuda.
A partir del día en que los chicos descubren el horizonte y se marcan sus vacilantes primeros pasos, todo se convierte en tierra por conquistar. Necesitan explorar a fondo el mundo que los rodea, y ese universo no es otro que la
propia casa. Les urge experimentar con la materia, con el mundo físico y los objetos.
Esto suena bien y comprensible, pero en una casa eso de recorrer y conocer el mundo se concreta en cosas tan complicadas como el enchufe de la plancha, el botón del video, la pecera, el mantel con la vajilla encima, la llave del gas, el hueco de la escalera, la puerta de la calle…
Un chico de un año desplazándose a sus anchas por el piso se convierte a veces en una pesadilla. Y lo peor es que a esta edad parecen con frecuencia impermeables a las órdenes, las negativas, las advertencias. .. Hacerse obedecer por ellos resulta una odisea, en algunas ocasiones casi una misión imposible. ¿Cómo lograr que nos hagan caso?
Es posible que haya padres y madres con mucha intuición innata, con enormes dosis de sentido común, que encuentren fácil el trato con el pequeño de un año. Pero son muchos, muchísimos, los que se sienten desconcertados, se ven en esa situación y no saben cómo actuar ante su tremenda inquietud, que a veces llega a resultar molesta, cuando no peligrosa.


