
Qué hacer. No intente eliminar las escamas con los dedos. Si no se caen solas, deben aflojarse primero. Unte un poco de aceite de bebé en el cuero cabelludo del bebé y déjelo toda la noche. Esto hace que las escamas se ablanden y se desprendan cuando le lave la cabeza al día siguiente. Si la costra láctea se endurece y se vuelve más gruesa, puede que tenga que seguir con el tratamiento durante diez días. Acuda al médico si le preocupa o si a su bebé le aparecen escamas rojizas en otras partes.

Costra láctea.
Es una costra amarilla gruesa en el cuero cabelludo, que aparece sobre todo en bebés, aunque pueden tenerla incluso hasta los tres años. Las escamas amarillentas aparecen en pequeñas manchas o pueden cubrir todo el cuero cabelludo. La costra láctea no se debe a una mala higiene. Los bebés que la tienen probablemente tienen cueros cabelludos más grasos. La costra láctea puede parecer antiestética, pero es bastante inofensiva a menos que vaya acompañada de zonas rojas y escamosas en otras partes del cuerpo del bebé, en cuyo caso su hijo puede tener un eccema.

Cortes y abrasiones.
Examine todas las heridas para ver si son profundas y si está sangrando mucho.
Si es grave, acuda al médico.
Qué hacer.
Si es una abrasión, limpie la zona con agua y aplique un vendaje limpio. Si el corte sangra, tendrá que detener la hemorragia elevando la zona y aplicando presión sobre la herida. Cuando la hemorragia se detenga, aplique un vendaje limpio, seco y que no se deshilache.

Usar un termómetro de tira.
Coloque cuidadosamente el lado sensible al calor sobre la frente del niño y sosténgalo así un minuto más o menos, manteniendo los dedos fuera de ios paneles. Uno de ios paneles se ilumina por el lado de la tira de cara a usted indicando la temperatura.

Usar un termómetro de oído.
El termómetro de oído es un método rápido y seguro de tomar la temperatura a un niño. Inserte la punta suavemente en el oído del niño y Sea la temperatura de la ventana. El termómetro de oído tiene una punta higiénica desechable.

Los termómetros de oído también son precisos y dan la lectura en segundos. Los de tira son menos precisos, pero son sencillos y seguros de usar. Lave siempre el termómetro después de usarlo con jabón y agua fría y guárdelo en su estuche.

Termometros para niños:
Para tomarle la temperatura en la boca, pídale al niño que abra la boca y levante la lengua. Colóquele el termómetro debajo de la lengua y pídale que coloque la punta de la lengua detrás de los dientes frontales inferiores para sostener el termómetro. Pídale que cierre los labios, pero no los dientes. Déjelo hasta que el termómetro pite y lea el número de la ventana.

TIPOS DE TERMÓMETROS DISPONIBLES.
No utilice nunca termómetros de mercurio en la boca del niño; podría morderlo y tragarse el mercurio, que es venenoso. Los digitales son más difíciles de romper y más seguros y fáciles de usar con niños de todas las edades. Pueden ponerse en la boca o bajo el brazo.

Aunque probablemente habrá advertido que el niño tiene fiebre con solo mirarlo y poniéndole una mano en la frente, puede haber ocasiones en las que necesite tomarle la temperatura. Sin embargo, no se fije demasiado en la temperatura como un reflejo preciso de la salud de su hijo. Los niños pueden estar muy enfermos sin fiebre, y también con mucha fiebre, de modo que debe fijarse en cualquier otro síntoma.

Usar un termómetro 0 a 3 años.
La temperatura en niños probablemente fluctuará entre 36°C y 37,5°C. Será más baja por la noche, cuando el niño duerme, y más alta por la tarde; también será más alta si el niño ha estado jugando o corriendo un rato.