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    Contacto en el bebe

    Contacto
    Asimismo, la naturaleza provee al bebé de medios para aferrarse a las cosas cuando las tienen en las manos o en los pies. Es sorprendente lo fuerte que se puede aferrar un bebé. La forma más fácil para comprobarlo es poniendo un dedo sobre la palma del niño. Ella o él apretará con tal fuerza que tú podrás levantarle la cabeza de la cuna o del cochecillo en donde esté echado.
    Si pones un dedo en cada palma, el bebe abrirá la boca y cerrará la boca mientras se aferra a tus dedos. Esto también es un fuerte apretón. El bebé responderá de esta manera durante unos pocos meses, reemplazando gradualmente esta acción natural involuntaria por esfuerzos más voluntarios de empujar hacia arriba.
    El pie del bebé también muestra una tendencia prensil. No es tan fuerte como la mano, pero se pone de manifiesto si aprietas justo detrás de sus dedos con un dedo (o con un lápiz). Observa, entonces, cómo curva los dedos tratando de asir el objeto.
    Si quieres ver que flexiona el dedo grande y abre en abanico los demás, frota la yema de tu dedo (¡apenas!) a lo largo de la planta del pie del niño, empezando por el talón y yendo hacia el dedo.
    Generalmente, todos los niños tienen estas reacciones. Si tu bebé parece no responder, puede tratarse del modo en que tú lo has intentado, puede ser la hora del día o el estado del niño (fatigado, hambriento, etcétera), o puede tratarse de una peculiaridad de tu niño. Lo mejor es comentarlo con el médico quien tiene medios más exactos y controlados de comprobar el estado de tu niño.
    A veces, los movimientos de mano-boca, el rooting y el asimiento del niño interfieren con la alimentación. Por ejemplo, cuando colocas al niño en posición de mamar en tus brazos, la mano del niño puede ir a su boca. La mano, en este caso, intercepta el camino al pezón.
    Esta puede ser buena ocasión para practicar el ping-pong. Haz que el niño te coja el dedo (ubicado de tal manera que lo pueda alcanzar con facilidad) y manten un juego de mano a mano mientras juntas su boca con tu pezón. Puedes acompañar la acción con palabras y sonidos tranquilizadores.
    Esta también puede ser ocasión para la pasión. Tu niño, aunque sólo tenga unos pocos días, buscará tu cara mientras se está alimentando y tú puedes conseguir un contacto ocular. El calor de estar abrazado, la satisfacción del alimento y la comodidad de una fácil solución a la interferencia de la mano, proporcionará tanto a ti como al niño un buen inicio de relaciones.

    La zona oral en los bebes

    La zona oral
    Obviamente, una necesidad básica del infante es la comida. Vuestro hijo está equipado por la naturaleza para usar la boca como punto de contacto con una fuente de alimentación, y luego a conseguir ese alimento. Tal vez ya hayáis visto a vuestro hijo usando las dos técnicas siguientes. Podéis hacer pequeños juegos de contacto con ellas, pero por favor, ninguno que pueda privar a vuesi hijo del placer del éxito. Y para hacerlo, no n. guéis comida al niño ni demoréis su alimentación Mientras el niño está cómodamente instalado en tu falda, tócale suavemente la comisura de la boca y mueve el dedo hacia la mejilla. El bebé girará la cabeza, la boca y la lengua hacia el lado que estés tocando. Ahora toca el medio del labio superior y observa cómo el bebé levanta el labio y la lengua. A medida que tu dedo sube hacia la nariz, la cabeza del bebé se alzará hacia atrás. Si colocas el dedo sobre el labio inferior, bajará el labio y la lengua y también la cabeza. Este es el modo natural de ayudar al bebé a encontrar el pezón y se llama “rooting” Para la mayoría de los niños, mamar es algo natural. Una vez que han encontrado el pezón, no hay quien los pare. Pero a fin de que amamantar  agradable, en especial si es alimentación de pecho, las madres también tienen que estar relajadas y cómodas. Los bebés también chupan aunque no haya comida de por medio. Podéis poner suavemente un dedo en la boca del niño y veréis que funciona. Por lo general, a los tres meses de edad, el bebé reemplaza el rooting con movimientos de boca y cabeza y ya ha descubierto la manera de llevarse la propia mano a la boca para chupar.

    Los bebés aprenden mucho de observar

    Los ojos lo entienden
    Los bebés aprenden mucho de observar lo que ocurre a su alrededor, aunque no siempre den la impresión de que están respondiendo. Pero también demuestran que se dan cuenta de lo que ocurre con una reacción activa.
    Los bebés son capaces de seguir movimientos y lo que más parecen poder enfocar es a una persona en movimiento y hablando. Si queréis comprobar cuánto pueden ver los ojos de vuestro niño de una semana de edad, de modo entonces de poder colocar objetos (o vosotros mismos) donde el bebé los pueda ver y disfrutar, intentad lo siguiente: mientras el niño está en la cuna, inclinaos, sonreíd y habladle en voz baja. No tiene importancia lo que digáis. Luego moveros a los lados (nada más que el cuello y la cabeza) y observad cómo el niño os sigue con la mirada.
    Vuestro hijo también seguirá el retrato de una cara. Intentad lo siguiente: poned al bebé cómodamente sobre vuestra falda, coged el retrato de una cara (con grandes ojos) y movedlo a través de la línea de visión del bebé. Sin duda, esto lo debéis hacer cuando el niño está en un estado tranquilo despierto y alerta, quizás inmediatamente después de naber sido cambiado. Vosotros podéis hacer juntos lo siguiente: que uno tenga al niño en la falda y que el otro sea el que está en movimiento. Esto es aún mejor que poniendo al bebé en la cuna.

    Los chequeos y el susurro del bebe

    Los chequeos
    Los primeros días os ofrecen numerosas oportunidades de conocer la disposición e individualidad de vuestro niño. El médico utiliza con frecuencia una serie de procedimientos “standard” para descubrir su disponibilidad, pero vosotros también los
    Codéis utilizar para realizar vuestro propio descu-rimiento. No consideréis estos actos como “clínicos”: no estáis diagnosticando a vuestro bebé. Tomadlos simplemente como medios para aprender a conocerle y para daros cuenta de todo lo que puede hacer.
    El susurro
    Cuando el niño está despierto y alerta, habladle en susurros. A menudo, el niño se dirigirá hacia vuestra voz y, al entrever vuestra cara, establecerá un primer contacto ocular aunque borroso. Entonces podéis empezar a asentar las bases del maravilloso vínculo familiar y emocional entre padres e hijo. Comprobaréis que el niño no es pasivo, sino
    capaz de ser un miembro activo de esta nueva relación.
    Descubriréis que el sonido puede actuar como tranquilizante en vuestro niño, en especial si es de baja intensidad y no música “dura” de rock, por ejemplo. Vuestra voz es el sonido idóneo, tal vez el sonido más tranquilizador de todos.
    En la maternidad o en el hogar, si vuestro niño duerme o se queda en un sitio en el que no estáis presentes, los sonidos de baja intensidad pueden ayudar a inducir el sueño.

    Aprendiendo a conocer a nuestro bebé

    Vuestro primer acto como nuevos padres es asegurarse de que todo está bien con el niño. Primero, lo más probable es que miréis y toquéis los los brazos, piernas y cuerpo. Luego probaréis a conseguir una reacción ya sea por contacto ocular u oral. Incluso hasta los bebés muy pequeñísimos responden a la voz humana en las primeras horas después del parto. Se pasan largos períodos en una condición quieta y alerta, relajada y con los ojos abiertos. Esta es buena ocasión para que busquéis provocar una reacción. Este capítulo os dará algunas ideas que podéis usar en esas circunstancias a un de comprobar cómo está vuestro niño. Por intermedio de las reacciones del niño, podéis comprobar lo dispuesto que está para aprender y crecer.
    Pero una segunda parte de este conocimiento de vuestro niño es observar su temperamento, el conjunto de tempranas y especiales señales de la propia individualidad de ritmo, actividad y conciencia del infante. Ya que lo que vosotros hacéis a mentido es en respuesta a alguna acción de vuestro niño, el conocimiento de estas señales de individualidad os puede ayudar a tranquilizaros y a disfrutar mutuamente, en vez de ubicaros en plan de batalla, contrastando vuestras ideas generales con las características específicas del niño. La creación de vuestras propias normas de cuidado infantil para que se ajusten al temperamento de vuestro niño no sólo permitirá el desarrollo del infante, sino que también os hará disminuir la presión a que estáis sometidos y promoverá más armonía que discordia.

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