Maquillaje para disfraz
Un disfraz sin el correspondiente maquillaje pierde tuerza y credibilidad. Además, a la mayoría de los varoncitos y las nenas les divierte pintarse y embadurnarse aunque no sea Carnaval. Así que, pongamos rostros a la obra.
Lo primero es comprar maquillajes de teatro, que se venden en comercios especializados. Se puede completar con cosméticos femeninos habitúales (lápices de labios y de ojos, polvos…).
La caracterización de Mickey Mouse se realiza de la siguiente forma: los contornos de la cara se dibujan con un lápiz blanco. Después, se rellena el interior con pintura más clara que la piel y la parte de afuera con pintura negra. Alrededor de los ojos, se aplica pintura blanca. En la punta de la nariz, se coloca un circuli-to negro y, finalmente, se fija todo con polvo. En los labios, un toque de rojo… ¡y listo!
Otros personajes que necesitan “efectos especiales” son, por ejemplo, un vampiro, un payaso, un monstruo o un extraterrestre.
A algunos padres no les hace mucha gracia que los chicos se pinten (sobre todo si después tienen que salir corriendo al consultorio del pediatra o similar). No hay que privarlos de este placer, ya que el maquillaje se retira con crema y un poco de algodón.

