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    Celos en la infancia

    A veces lo que hay en el fondo de sus reclamos y disputas por pequeñas cosas son los celos entre hermanos. Debemos darnos cuenta de que son algo natural y si sospechamos que un chico los está padeciendo en exceso, debemos arreglárnoslas para hacerle sentir nuestro cariño dedicándole tiempo y atención. Pero no permitamos que utilice los reclamos para obtener privilegios sobre sus hermanos.
    Un modo de hacer ver a los hijos que las reglas son justas es predicar con el ejemplo. Será más fácil convencerlos de que hay que lavarse las manos siempre antes de comer si nosotros mismos lo hacemos en su presencia y realizamos este acto cotidiano como un ritual compartido.

    Ayudar a los niños

    Si aprenden que por cada tarea o comportamiento correcto deben recibir un regalo, no nos extrañe luego que para todo exijan un pago, como si fuese una obligación.
    Una cosa es recompensarlos de vez en cuando, para mostrarles nuestro reconocimiento o hacerlos sentirse orgullosos por portarse bien (o incluso para ayudarlos a pasar un mal momento, como ir al médico o soportar una inyección) y otra bien distinta poner precio a la obediencia. Los elogios y el reconocimiento verbal por el buen comportamiento funcionan mucho mejor como premio habitual.
    Aunque algunos chicos se muestren tan puntillosos como Pamela, eso no debe hacernos pensar que hay que tratar a los hermanos exactamente igual. Por ejemplo, dándoles idénticos regalos y atenciones, sobre todo si tienen edad parecida. Si a uno se le compra un helicóptero amarillo, al otro igual. Si una nena recibe un vestido, la otra lo mismo, y de ser posible idéntico. Si uno se sienta en una rodilla de papá, el otro debe sentarse en la otra…
    Esta rígida uniformidad suele cosechar efectos contrarios a los pretendidos, ya que los pequeños se convierten en celosos vigilantes que se pasan el día acechándose para que ninguno obtenga más que el otro, con lo que se acentúan la rivalidad y las peleas.
    Cada chico es especial y único, con sus propias características como persona. No se trata de darles a todos lo mismo, sino a cada uno lo suyo. Esto no implica conceder privilegios ni tener preferencias, sino hacer sentir a cada hijo que es único para nosotros y que lo tenemos en cuenta como individuo.

    A veces las cosas no son lo que parece entre niños

    Veamos lo que ocurrió con Malena, que quería un vaso entero de jugo de durazno. En la heladera sólo quedaba para medio vaso grande, así que, al verlo, la nena se negó a tomárselo. Pero su mamá, que se las sabe todas, echó el jugo en un vaso chico, y se lo llenó hasta arriba. Entonces Malena se lo tomó feliz y contenta. La cantidad no había cambiado, pero las apariencias sí.
    Lo mismo sucedió con Alan, a quien el recipiente de yogur le parecía pequeño. El papá lo colocó en un plato y lo esparció por todo el fondo. Alan lo comió encantado y dijo que se había llenado la barriga hasta arriba. Aquello debía de parecerle el milagro de los panes y los peces.
    Marcos no entiende por qué su hermano no tiene que dormir la siesta y él sí. Incluso puede rechazar inicialmen-te las explicaciones de su mamá, pero esto no quiere decir que ella deba renunciar a dárselas.
    Aunque los deseos del pequeño resulten contrariados y parezca no atenerse a razones, las explicaciones, en el fondo, contribuyen a que comprenda por qué es preciso hacer algunas diferencias. Ayudan a disminuir el malestar y los celos que pueden derivarse de estas situaciones, y a que al pequeño le parezcan menos injustas.
    Así que es necesario dar explicaciones, aunque puede ser que nuestro hijo no siempre las comprenda o acepte por completo; en todo caso es importante la actitud de no imponer nuestro criterio porque sí, sino de un modo razonado.
    Pero no conviene entrar en discusiones muy largas. Tratar de justificar las cosas no es una invitación a que los chicos las discutan sistemáticamente. A veces es divertido y positivo que expongan sus argumentos, pero dentro de ciertos límites. Si aprenden que protestar les sirve para forzar las situaciones, lo harán cada vez más. Cuando estemos seguros de que algo es justo debemos mostrarnos conciliadores, pero firmes y seguros.
    Un factor que puede provocar que los pequeños discutan todas nuestras órdenes es haberlos acostumbrado a obedecer a base de premios. Estos sobornos pueden tener el desagradable efecto de convertirlos en chantajistas consumados, impidiéndoles que se habitúen a obedecer de un modo natural.

    Juegos de bebes para jugar

    “Arre caballito” los juegos movidos le hacen mucho bien.
    Pregunta: A mi hijo, de 10 meses, le encanta el movimiento: lo que más le gusta es que lo hamaque en mis brazos y lo haga trotar al ritmo del “arre caballito” ¿Por qué le divierten tanto
    estos juegos?

    Respuesta:
    A los bebés les gustan mucho los juegos “movidos” y todo lo que significa mecerse, dar vueltas, subir y bajar… El balanceo suave los tranquiliza; los giros y movimientos rápidos los excitan y divierten (a menudo provocan en ellos grandes carcajadas). Estos juegos no son malos; al revés, resultan muy recomendables. Al pequeño, le agradan y le sirven para estrechar el vínculo entre él y sus papas. Por si fuera poco, estimulan el desarrollo de su sentido del equilibrio y, por extensión, de su motricidad. Y es que el órgano del equilibrio, que se encuentra situado en el oído, interviene en el aprendizaje de la marcha: cuanto mejor se haya desarrollado, mayor será la soltura del chico para desplazarse sobre dos piernas. Por lo general, los padres fomentan este tipo de juegos en forma espontánea. Es muy positivo, pero conviene tomar precauciones: Los juegos se deben adaptar a la edad del bebé. En los primeros meses se limitarán a vaivenes suavecitos. Mientras no pueda sostener la cabeza ni mantenerse erguido, hay que ser prudentes y cuidadosos. :No conviene realizar actividades excitantes al final del día. De lo contrario, le será difícil conciliar el sueño.
    s No lo forcemos a girar por el aire ni hamacarse si no lo desea (si nunca quiere, tenemos que informar de eso al pediatra). = Por más que lo entusiasmen, no hay que excederse con estos juegos. Evitemos los movimientos bruscos e interrumpamos la actividad ante cualquier señal de disgusto.
    Nunca debemos soltarlo en el aire (se puede asustar y, lo que es peor, dañarse gravemente). = Para hacerlo “volar” (sólo si el bebé es mayorcito), lo tomaremos del tronco, y nunca de las extremidades, ya que podríamos lastimarlo.

    Educativos niños

    Los niños son grandes imitadores y, como los malos de las películas a menudo se representan más atractivos que los héroes, los niños tienden a identificarse con ellos. La televisión puede presentar modelos de comportamiento de los dos sexos, y por roles y profesiones. Esto también despierta expectativas parecidas en los niños, que no son siempre las mejores.
    Si los niños están realmente interesados en programas que han visto, querrán descubrir más leyendo o preguntando a los adultos sobre el tema.

    Peliculas para niños

    Si un niño ve demasiados programas donde aparecen crímenes, torturas y crueldad, su sensibilidad hacia la violencia puede disminuir y la aceptará como un comportamiento normal. Se estudiaron dos grupos de niños sobre los efectos de la violencia en la televisión. Uno veía programas violentos, el otro no. Los estudios demostraron que los niños que veían los programas violentos eran mucho más agresivos, tanto con otros niños como con los juguetes, que los niños que no los habían visto.

    Educacion niños

    La televisión interrumpe las conversaciones y otras interacciones sociales en la familia. A menudo los personajes de la televisión se presentan como estereotipos exagerados y los niños acaban pensando que las personas de un grupo dado tienen las mismas cualidades que las personas retratadas en la pantalla y esto influye en su actitud hacia ellos.

    Actividades para niños

    Pero si los ve con otros niños que los comentan, o con un adulto que hace preguntas y observaciones, el programa puede ser un trampolín de ideas y discusiones. Algunos padres dejan que la televisión interfiera con la comida y con la rutina de acostarse, y eso provoca malas digestiones y niños cansados. Ver la televisión puede reducir otras actividades, sobre todo jugar al aire libre y jugar con otros niños; puede dejar poco tiempo al juego creativo. 1 La televisión presenta a menudo información de forma más estimulante que los libros y los maestros.

    Television niños

    Algunos bebés empiezan a ver la televisión cuando todavía están en la cuna. Los padres consideran la televisión un canguro que mantiene entretenidos a los niños. Para muchos niños la televisión es más popular y consume más tiempo de juego que ninguna otra actividad. Estas son algunas de las conclusiones obtenidas sobre la televisión. La televisión es muy poco útil cuando se deja solo al niño viéndola. Aunque vea programas educativos obtendrá menos de ellos si los ve de una forma totalmente pasiva.

    Ejercicios para niños

    Cuente botellas y tarros y clasifíquelos por grupos como dos botellas, tres latas y cuatro paquetes. Escriba números en hojitas de papel y ayude al niño a numerar grupitos de juguetes, por ejemplo, tres pelotas, cinco bloques, siete animales de granja. Cuando salgan a pasear cuente el número de casas o puertas, árboles en el jardín o patos en un estanque.

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