Archivos para Fiebre en niños Categoría

    Problemas respiratorios

    (Anginas, otitis, resfríos.)
    Cuando lo vemos resfriado, con fiebre, falta de apetito, amígdalas inflamadas, u observamos que el pequeño se lleva la mano a los oídos, no debe sorprendernos que vomite una o más veces después. Se sabe que los virus y bacterias que causan estas infecciones también irritan el estómago. Mientras llega la hora de la consulta, podemos darle un antitérmico y, si sospechamos que es una otitis, aliviaremos el dolor de oído con algún analgésico (ibuprofeno, dipirona, etc.).

    Fiebre escarlata

    Fiebre escarlata.
    También llamada escarlatina, es una infección de garganta que está causada por un exceso del bacilo estreptococo, pero ya no es muy común. Empieza con una garganta irritada y fiebre, las amígdalas se inflaman y su hijo puede tener dolor de cabeza y vómitos. Unos tres días después puede aparecer una erupción de manchitas alrededor del cuello y en las axilas, que acaban extendiéndose por todo el cuerpo. La superficie de la lengua puede volverse roja y inflamada como si fuera una fresa.
    Qué hacer. Acuda al médico para obtener un diagnóstico preciso. La penicilina es el antibiótico adecuado para esta enfermedad siempre que el niño no sea alérgico. Aparte de esto, no hay nada concreto que pueda hacer para ayudar, excepto tratar la fiebre y asegurarse de que el niño bebe muchos líquidos.

    Fiebre del heno en niños

    Si su hijo estornuda mucho, tómele la temperatura para asegurarse de que no está enfermo con una infección como gripe o un resfriado común. Impida que el niño se frote los ojos porque empeoraría su estado. Báñele los ojos con agua fría para aliviar la irritación. Acuda al médico cuanto antes si cree que el niño está sufriendo una infección más grave, o si la fiebre del heno causa mucho malestar al niño.
    Si el estado de su hijo es grave, puede indicar que necesita una serie de pruebas para detectar el alérgeno que está causando los síntomas de fiebre del heno. En cuanto se han determinado algunos alérgenos, puede elaborarse una vacuna especial para su hijo y una serie de inyecciones desensibilizantes durante unas semanas para protegerle. Esto no siempre funciona, sin embargo, y tienen que aplicarse durante el invierno.
    Puede tomar varias medidas para intentar minimizar la gravedad de los ataques. Controle el recuento de polen cada día y, si es elevado, no deje que el niño juegue cerca de la hierba recién cortada, por ejemplo. Use rellenos sintéticos para las almohadas y el edredón, en lugar de plumas. Tenga la casa lo más limpia de polvo posible. Aunque el niño no sea alérgico al polvo, un ambiente con polvo puede empeorar la fiebre del heno.
    Prepare un maletín de urgencias para las salidas. Debe contener pañuelos de papel, colirios para reducir la irritación, una toalla húmeda para aliviar los ojos del niño y la medicación que le hayan recetado. También le recetarán un aerosol nasal antihistamínico para aliviarle los síntomas.

    Fiebre del heno

    Fiebre del heno.
    La fiebre del heno es similar al asma, excepto que la reacción alérgica ocurre en las membranas mucosas de la nariz y los párpados, no en el pecho. El estado también se conoce como rinitis alérgica, y causa estornudos, mucosidad con descarga clara y comezón, ojos llorosos y enrojecidos. Aparece en primavera y verano porque suele ser una reacción al polen de las plantas. La fiebre del heno es incómoda, pero no suele tener consecuencias graves.

    Remedios para la fiebre en niños

    Remedios para la fiebre en niños.
    Si sospecha que su hijo tiene fiebre, tómele la temperatura, y vuelva a hacerlo 20 minutos después para ver si ha variado. Anote todas las lecturas.
    Acueste al niño y quítele la ropa, aunque la habitación esté fría. Un niño con fiebre solo necesita estar tapado con una sábana ligera de algodón. Dé paracetamol al niño en la dosis recomendada para ayudar a bajar la temperatura. No dé nunca aspirina a un niño de menos de 16 años, porque se ha vinculado al desarrollo de síndrome de Reye.
    Anime al niño a beber todo el líquido posible ofreciéndole pequeñas cantidades de líquido a intervalos regulares. Acuda al médico cuanto antes si el niño tiene menos de seis meses; si su hijo tiene un ataque; si ha tenido un ataque antes o si la familia tiene antecedentes de ataques febriles; si la fiebre dura más de 24 horas, o si le preocupa algún síntoma de los que la acompañan.

    Fiebre en niño

    Fiebre en niño.
    La temperatura corporal normal está entre 36-37 °C. Por encima de 37 °C es fiebre, aunque la altura que alcance la temperatura no es necesariamente un reflejo preciso de la gravedad de la enfermedad. Una fiebre no es en sí una enfermedad sino el síntoma de una. Aparte de una enfermedad, la temperatura del niño reflejará la hora del día y el nivel de actividad: tras un partido de fútbol agotador, por ejemplo, la temperatura puede subir temporalmente por encima de los 38°C. Una temperatura de más de 37 °C es grave en un bebé de menos de seis meses. Si la temperatura permanece alta, también existe el riesgo de que se produzca una convulsión febril.

   
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