Fiebre del heno en niños
Si su hijo estornuda mucho, tómele la temperatura para asegurarse de que no está enfermo con una infección como gripe o un resfriado común. Impida que el niño se frote los ojos porque empeoraría su estado. Báñele los ojos con agua fría para aliviar la irritación. Acuda al médico cuanto antes si cree que el niño está sufriendo una infección más grave, o si la fiebre del heno causa mucho malestar al niño.
Si el estado de su hijo es grave, puede indicar que necesita una serie de pruebas para detectar el alérgeno que está causando los síntomas de fiebre del heno. En cuanto se han determinado algunos alérgenos, puede elaborarse una vacuna especial para su hijo y una serie de inyecciones desensibilizantes durante unas semanas para protegerle. Esto no siempre funciona, sin embargo, y tienen que aplicarse durante el invierno.
Puede tomar varias medidas para intentar minimizar la gravedad de los ataques. Controle el recuento de polen cada día y, si es elevado, no deje que el niño juegue cerca de la hierba recién cortada, por ejemplo. Use rellenos sintéticos para las almohadas y el edredón, en lugar de plumas. Tenga la casa lo más limpia de polvo posible. Aunque el niño no sea alérgico al polvo, un ambiente con polvo puede empeorar la fiebre del heno.
Prepare un maletín de urgencias para las salidas. Debe contener pañuelos de papel, colirios para reducir la irritación, una toalla húmeda para aliviar los ojos del niño y la medicación que le hayan recetado. También le recetarán un aerosol nasal antihistamínico para aliviarle los síntomas.


