Estrés infantil
Nicolás (6 años) no sabe decir con palabras la desazón que le produce ir al colegio sin haber aprendido la tabla del tres que le exigió su maestra, pero su cuerpo habla por él: apenas termina el desayuno, lo vomita. Al igual que los adultos, ellos expresan su angustia a través de problemas gástricos o intestinales. Estas alteraciones mejoran cuando los padres nos mostramos comprensivos y cariñosos. Naturalmente, si los vómitos se repiten con demasiada frecuencia, se debe consultar al médico. Antes de decidir que la causa es psi-cógena, el pediatra debe cerciorarse de que el chico no tiene reflujo gastroesofágico o infección por helicobacter pylori (úlcera).

