Archivos para Enfermedad de niños Categoría

    Operaciones del corazon

    En qué consisten:
    Estas técnicas, denominadas de cateterismo cardíaco, se pueden aplicar tanto para dilatar o ensanchar los vasos sanguíneos o arterias obstruidas (estenosis) como para cerrar la comunicación entre las dos aurículas del corazón o el conducto arterioso.
    En el caso de la comunicación interauricular, la técnica consiste en implantar un dispositivo -en forma de redecilla tupida- a través de un microcatéter, que se introduce en el organismo mediante una punción, aplicada en la ingle, y se conduce hasta el punto adecuado con la ayuda de una tecnología -monitor y sistema de guiado- que permite visualizar en tiempo real y dirigir su trayectoria en el interior del organismo. El mismo sistema se aplica para cerrar el conducto arterioso, aunque en este caso el dispositivo que se utiliza es distinto.
    Estos dispositivos son totalmente inocuos, ya que están fabricados con materiales especiales, que no provocan ningún tipo de rechazo y que se integran perfectamente en el organismo del bebé.

    Meningitis

    Si nuestro hijo está abatido (con fiebre, postración, distensión de la fontanela si es muy pequeño), los vómitos salen bruscamente y los lanza lejos, lo mejor es que lo llevemos a una guardia médica. Podría sufrir una inflamación de las meninges, enfermedad que requiere un tratamiento inmediato. Pero, de todas las causas de los vómitos, ésta es la menos común.

    Salmonella

    Diarrea por salmonella
    Las diarreas causadas por salmonella son bastante comunes en los chicos. Esta bacteria llega al intestino a través de determinados alimentos -de origen animal- poco cocinados, como el pollo, las carnes rojas, los huevos, la leche no pasteurízada o el agua no dorada, o por el contacto con otros alimentos contaminados
    La bacteria se transmite por alimentos y agua contaminados.
    por una persona infectada. Los niños o adultos también pueden actuar como transmisores cuando sufren diarreas o en período asintomático (mientras queda alguna bacteria en su intestino) si no se lavan las manos después de ir al baño. No se puede saber cuándo desaparece la salmonella del organismo. Es un proceso lento, pero al final las defensas del chico terminan por eliminarla. En general, los más pequeños tardan un poco más porque suelen tener menos defensas.
    No conviene aplicarle ningún tratamiento, mucho menos a base de antibióticos. Estos fármacos sólo están indicados cuando la infecdón se complica, el bebé es muy chiquito o está espedalmente bajo de defensas, dado que pueden retrasar la eliminadón de la bacteria.
    Estos fármacos sólo están indicados cuando la infecdón se complica, el bebé es muy chiquito o está espedalmente bajo de defensas, dado que pueden retrasar la eliminadón de la bacteria.
    Puede producir intolerancia a la lactosa. El pediatra recomendará a los padres que lleven las heces de su hijo a analizar cada cierto tiempo hasta que la bacteria haya desaparecido definitivamente. La salmonella provoca, a veces, una intolerancia a la lactosa que se manifiesta con nuevas diarreas. Es transitoria y el niño mejora en cuanto se sustituye la leche que está tomando por una espedal sin lactosa.
    La bacteria se mantiene durante un tiempo en el intestino; mientras tanto, no hay que hacer nada ni darle antibióticos.

    Diagnostico de hepatitis

    El diagnóstico
    Se realiza por medio de estudios en sangre, y el tratamiento demanda reposo y una alimentación sana hasta que el compromiso hepático se resuelva.
    La hepatitis B no es tan frecuente como la A, pero dada la evolución que puede tener al derivar en un daño severo del hígado, deben tomarse todos los recaudos para evitar el contagio. Las formas crónicas pueden evolucionar a la cirrosis o a otras más graves de daño hepático, como el hepato-carcinoma, o terminar en una hepatitis fulminante.

    Sintomas de hepatitis

    Cuando se habla de hepatitis, la mayoría de las personas se refiere a la hepatitis A, por su mayor frecuencia de aparición. Pero en la actualidad ya se conocen y están bien definidos cinco tipos diferentes de virus (A, B, C, D y E), capaces de producir hepatitis. De todas ellas, tan sólo tres (B, C y D) pueden pasar a la cronicidad y ocasionar severas complicaciones.
    La hepatitis A es la más frecuente de todas, su mayor presencia se debe a la facilidad con que se contagia y está en relación con el desarrollo socioeconómico, la higiene, el medio ambiente y la educación de la población.
    El contagio se produce por la contaminación de alimentos, las manos o el agua con materia fecal de una persona infectada. Por ese motivo, como el contagio es fecal-oral (lo que contagia es la materia fecal de la persona enferma), deben extremarse las medidas higiénicas cuando se está en presencia de una persona o niño enfermo de hepatitis A.
    Este tipo tiene dos formas clínicas de presentación: la más conocida, pero no la más frecuente, se la reconoce porque al enfermo se le colorean de amarillo las conjuntivas y la piel adopta también un color amarillento (de ahí el nombre de ictérica). Presenta, además, orinas oscuras (coluria) y tiene deposiciones con materia fecal clara (acolia). La otra más frecuente, anictérica, no tiene manifestaciones cutáneas de enfermedad ni la piel ni las conjuntivas se ponen amarillas, tampoco la orina y las deposiciones cambian de color.

    Tratamiento para el vomito

    Acueste al niño y deje una palangana a su alcance para que vomite. Dele pequeñas cantidades de líquido con frecuencia, preferiblemente agua fría. Tómele la temperatura para ver si tiene fiebre. Mantenga fresco al niño refrescándole la cara con un trapo húmedo y frío. Haga que se cepille los dientes para eliminar el mal sabor. Acuda al médico si su hijo sigue vomitando más de seis horas, si los vómitos van acompañados de diarrea o una fiebre superior a 38°C o si el vómito está acompañado de otros síntomas preocupantes, como dolor de oído. Dele al niño alimentos blandos cuando las náuseas y los vómitos hayan pasado. Reintroduzca la alimentación sólida gradualmente.

    Vomitos en niños

    Vómitos.
    Es la expulsión del contenido del estómago a través de la boca. Un bebé puede regurgitar pequeñas cantidades de leche cuajada tras una toma, pero esto no debe confundirse con un vómito. El vómito tiene muchas causas pero en la mayoría de los casos no avisa y tras un brote el niño se encuentra bien y vuelve a la normalidad.
    El vómito puede ser un síntoma de un trastorno específico del estómago, como una estenosis pilórica, o un síntoma de una infección, como una infección de oído. A menudo acompaña a la fiebre, e incluso el resfriado común puede causar vómitos si su hijo traga mucha descarga nasal que le irrita el estómago. Si el niño tiene mucha tos, también puede ocurrir que vomite la comida que acaba de ingerir. Otras causas de vómito son apendicitis, meningitis, migraña, envenenamiento alimentario y mareo. Algunos niños vomitan por la excitación o la ansiedad, pero estos suelen ser niños pequeños.
    Los vómitos siempre deben tomarse en serio, porque pueden causar deshidratación rápidamente, sobre todo en un bebé o un niño pequeño.

    Como eliminar verrugas

    Si su hijo quiere que le eliminen las verrugas, o aparecen en una parte del cuerpo donde podrían infectar fácilmente a otras personas, intente un tratamiento para las verrugas de venta en farmacias. Funcionan con la aplicación de una solución de ácido sobre la verruga y la retirada diaria de la piel quemada. Siga las instrucciones del fabricante cuidadosamente y evite aplicar la solución sobre la piel sana. No use tratamientos para verrugas que aparezcan en la cara o los genitales, podría causar cicatrices. Acuda al médico en cuanto sea posible si no está segura de que los bultos sean verrugas. Cualquier bulto en la piel de su hijo del que no esté segura debe revisarse. Acuda al médico cuanto antes si las verrugas se multiplican o aparecen en la cara o los genitales y quiere que las extirpen.

    Verrugas en niños

    Verrugas.
    Son pequeños bultos benignos causados por un virus. Están compuestas de un exceso de células muertas que crecen en la superficie de la piel. Pueden aparecer individualmente o en un número alarmante sobre todas las partes del cuerpo, incluida la cara y los genitales. Si salen en las plantas de los pies, se conocen como verrugas plantares. El cuerpo tarda dos años en crear la resistencia al virus, y tras ese tiempo las verrugas normalmente desaparecen de manera espontánea. Las verrugas se difunden por contacto directo con una persona infectada.

    Tratamiento para la varicela

    Tratamiento para la varicela en niños.
    Lo más importante es que impida que el niño se rasque los granos. Si no lo hace la costra puede caer y la herida infectarse y dejar una cicatriz. El mejor tratamiento es la loción de calamina, aplicada a intervalos regulares. Córtele las uñas a su hijo para reducir el riesgo de infección si se arranca las costras. Puede que le pique tanto que no pueda dormir. Dele al niño la dosis recomendada de paracetamol infantil y asegúrese de que beba mucho. Si todavía lleva pañal déjelo sin él siempre que pueda para prevenir la infección.

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