
El niño aún continúa mejor capacitado para expresar molestias que placer, pero eso tal vez se deba a que todavía es tan incapaz de satisfacer sus propias necesidades. El haceros saber que está incómodo es básico para su supervivencia: el haceros saber que, a esta edad, está contento, no lo es.
Hasta casi fines del primer mes de vida, el llanto del niño es fundamentalmente una señal de molestia que significa hambre o dolor. El llanto del llamado niño colérico es de volumen y tono irregulares. Tiende a irritar al escucha. El llanto más corriente es más rítmico. Pero en este período, el niño desarrollará un llanto nuevo: una señal para llamar la atención. No está muy claro cómo podéis daros cuenta del significado del llanto de vuestro niño, pero la mayoría de los padres pueden distinguir entre el de hambre y el de dolor. El llanto
para llamar la atención, si bien no es crucial para a supervivencia física, es importante de cualquier modo. ¿Recordáis la necesidad del niño de hacer un impacto en su medio ambiente? ¿Recordáis que vuestro niño también está empezando a aprender que estáis separados de él? Juntad estas dos nociones y podréis ver que un llanto de llamado de atención es una señal de envergadura. Es un pedido de ayuda. La ayuda necesitada no es comida ni muda de pañales ni sueño. La ayuda necesitada es saber que vosotros estáis allí y que acudiréis cuando se os llame. Se la puede considerar como una necesidad de confianza y seguridad.
Asimismo, el niño expresa infelicidad por medio de pataleos, gemidos, lloriqueos o poniéndose rígido cuando está en vuestros brazos. Estas señales son como palabras para vosotros. Observadlas cuando ocurren y os dirán algo acerca del desarrollo de vuestro hijo. Pueden suceder cuando os separáis del niño; el mejor ejemplo es cuando lo ponéis en la cuna. Si comprendéis que es el único modo que tiene el niño de expresar infelicidad, podréis reaccionar de una forma más relajada.

El niño empieza a resolver problemas simples: “¿Cómo consigo que venga papá o mamá?” “¿Cómo hago para meterme esa cosa en la boca?” Pero la respuesta a estas preguntas no siempre tiene que provenir de vosotros. El niño va descubriendo que esta semana puede hacer algo mejor que la pasada. La perfección de su capacidad motriz hacer que el cuerpo haga lo que el niño quiere- es sumamente satisfactoria y placentera. Por esa razón, el niño pasa gran parte de su tiempo de vigilia en acciones motrices. No sólo está aprendiendo dónde termina su cuerpo y empieza el mundo, sino qué poder tiene para conseguir que le respondan su propio cuerpo y el mundo en general. El niño descubre estas actividades y las disfruta cuando con ellas puede producir un efecto. Quizá por esta razón la actividad de la mano y luego el pulgar en la boca, dura tanto tiempo: el niño ha encontrado un acto placentero que puede realizar en cualquier momento.
Lo que resulta estimulante no es simplemente la presencia de personas u objetos, sino la relación que el niño descubre entre sus acciones y las acciones de la gente y de los objetos. Las acciones que le muestran al niño que puede hacer suceder cosas son acciones poderosas y estimulantes. Lo que está sucediendo es que el niño está haciendo acciones innatas -rooting, asir, mamar, mirar, escuchar- y las está poniendo juntas. Realiza combinaciones de esas acciones. Asir y mirar y mamar, por ejemplo, van juntas en la acción de objeto hacia la boca y dentro de ella. Aunque los movimientos son torpes, la práctica los va transformando en más duchos y eficaces. El niño practica no sólo porque el resultado (por ejemplo, meterse lo que sea en la boca) es placentero, sino porque también lo es el desarrollo de una creciente habilidad. En esas actividades, queda basada la competencia y el sentido de competencia.
También el niño está creciendo en otra clase de capacidades: la expresión de sentimientos. Alrededor de los dos meses, vuestro niño empieza a ser capaz de haceros saber que está contento. Hasta ese momento, podía comunicar su incomodidad por medio de llantos y pataleos, pero carecía de una forma clara de expresar placer. Los murmullos, los barboteos y los sonidos ininterrumpidos de vocales, más tarde la sonrisa social, son todas señales externas de deleite.

Durante estos dos meses, lo más probable es que los niños protesten cuando se les acuesta. Sin duda, el momento culminante de esas protestas (lloros, pataletas) ocurre poco antes de cumplir los tres meses. Algunos niños empiezan a protestar cuando se los deja a solas en una habitación alrededor del segundo mes de vida. Esa objeción aumenta con la edad, al menos, durante el primer año de vida. La mayoría de los bebés no protestan cuando se les deja con personas que no pertenecen a la familia íntima hasta que pueden ver a sus padres como separados de los demás adultos.
Los niños demuestran tener conciencia de la gente cuando devuelven la sonrisa. La sonrisa so-pal, producida por contacto visual y la sonrisa de la otra persona, es un acontecimiento fascinante Para los padres. Se vuelve aún más fascinante cuando resulta evidente que el niño os conoce y que no le está sonriendo a cualquiera, sino a vosotros en especial. Se trata de un fuerte elemento positivo para la creación de la relación. Casi no hay nada que le iguale, salvo la primera palabra de vuestro niño. Demuestra que ella o él es consciente de vosotros y que está en una relación especial con vosotros. Una parte esencial del ser humano parece ser el deseo de producir un efecto en el mundo. Hasta cierto punto, todos nosotros tratamos de influenciar lo que ocurre a nuestro alrededor. Aprendemos y tendemos a repetir esas acciones que nos demuestran que hemos causado un impacto. Nuestro folklore y nuestra literatura están llenas de lemas que nos dicen el modo de dominar o cambiar el comportamiento de los demás. Todos hemos leído que “una respuesta amable alejó la furia” o “No hagas a otros lo que no deseas que te hagan a ti”. Vuestro niño también es un ser humano y empezará a demostraros que también a él le apetece tener eco en el mundo (vosotros y los objetos); y que está más dispuesto a aprender cuando el mundo reacciona ante sus esfuerzos. Ya habéis notado la anticipación -la boca abierta, lista para ser alimentada- como una señal de aprendizaje. Otra señal es la atención a vuestra presencia, a las voces. Vuestro niño está sintonizado con vosotros porque vuestra respuesta a sus acciones le comunica que él o ella posee la influencia necesaria para relacionarse con el mundo.

Conociendo a los padres
En estos meses, los niños toman más conciencia de la gente y de los acontecimientos. Demuestran J3na creciente conciencia social de varias maneras. El niño os deja saber que anticipa que le van a alimentar haciendo movimientos de boca cuando aparecéis para alimentarle. Esto demuestra que el niño ha aprendido a relacionar vuestra presencia a ciertas horas con el hecho de la alimentación.
Asimismo, el niño muestra por medio de cambios de actividad, expresiones faciales o formas de movimiento que puede diferenciar entre gente y obietosJPor lo general, a fines del tercer mes, un bebé conoce la diferencia entre su madre y la demás gente, y responde de modo diferente a su voz y presencía^Algunos bebés parecen capaces de hacer esto ya en el primer mes. Probablemente, esta cuestión de tiempo depende tanto de su propio temperamento como del tipo de experiencias que ha tenido. No hay ninguna razón para apresurar este reconocimiento ya que todos los bebés normales lo llevan a cabo antes de cumplir los seis meses de vida. Sólo se trata de otra señal de las diferencias individuales de los niños. Mi uso del término “madre” no excluye al padre ni a la otra gente que pueda ayudar en la crianza. La mayoría de las investigaciones han observado a niños y madres. A medida que haya más padres activos en la crianza y que más niños sean cuidados por gente ajena a la familia, podemos predecir que el niño se vinculará con ellos y tendrá conciencia de quiénes son. Por cierto, sabemos que los niños pueden estar vinculados con varios adultos, aunque su vinculación con uno de ellos es normalmente más intensa que con los demás.
El mismo comportamiento que os dice que vuestro hijo sabe que la gente es diferente de los objetos, y que la Madre, el Padre o su principal cuidador, es una persona especial, también demuestra que el niño está empezando a darse cuenta de que él o ella es una persona separada. Los bebés realizan este proceso cuando reaccionan ante el hecho de estar solos, ser recogidos en brazos, puestos en la cuna o pasados de una persona a otra.
diciembre 7th,2008
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El niño tratará de descubrir qué (o quién) está haciendo ruidos. Muy pronto empezará a reconocer vuestra voz cuando estéis en su habitación.
La creciente capacidad de los bebés de controlar la cabeza y el tronco les ayuda a aumentar el uso de los ojos y el oído. Hacia fines del tercer mes, la mayoría de los niños pueden alzar las cabezas para mirar en derredor cuando están echados de espaldas y pueden alzar el tronco. Esto les permite mirar en derredor, relacionar la visión y los sonidos y explorar su medio ambiente.
Junto con el creciente control de la cabeza, se produce un aumento de capacidad de hacer trabajar conjuntamente a ojos, manos y boca. La coordinación no es muy perfecta al principio y sólo se lima en los meses siguientes. Antes de esta coordinación, cuando el niño os cogía el dedo o cualquier cosa que pusierais en su palma, casi no existía el menor esfuerzo por llevar la mano a la boca con el objeto asido. Ahora veréis que empieza a examinar las cosas probándolas. ¡ Toda va a parar a la boca! Sin casi excepción, vuestro niño probablemente abra la boca como si fuera en anticipación de meterse en ella cualquier objeto que ve a mano. ¡No es de sorprender que Freud haya denominado a la infancia como el período oral! La boca del bebé es su zona más sensible para aprender por medio del tacto, y el niño la usa sin cesar. No se trata de que se esté haciendo el gracioso cuando usa la boca, tampoco de que desobedezca a propósito vuestras indicaciones y desafíe vuestros esfuerzos físicos por detenerle cuando se quiere llevar a la boca objetos potencialmente peligrosos o sucios. Se trata de que los niños aprenden por la sensación que las cosas les hacen en la boca. Y ese aprendizaje empieza en este período.
Esta rutina de objetos a la boca es otra manera por medio de la cual vuestro niño aprende que ella o él es algo diferente a los objetos y personas que rodean su cuna. No sólo se lleva a la boca los objetos externos, sino también partes de su propio cuerpo. Chupar o lamerse la propia mano produce una doble sensación: en la mano y en la boca. De este modo, el niño descubre que la mano le pertenece, pero que el pezón o cualquier otro objeto está aparte de él. Chupar del biberón o del pezón de la madre produce un tipo de sensación placentera en la boca. Chupar objetos sólidos produce otra sensación. El pie en la boca, por ejemplo, un truco más complicado que luego hace su aparición, también ayuda al niño a tener una noción de lo que pertenece al propio cuerpo. Si veis estos actos como prueba de la creciente capacidad de vuestro niño para distinguir el mundo, podéis tranquilizaros y disfrutar de su presencia, siempre que mantengáis alejada de él toda cosa que sea peligrosa.
diciembre 7th,2008
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Señales de desarrollo
En vez de describir los obvios aumentos de peso y altura, miremos a lo que en el comportamiento del niño demuestra conciencia del mundo, disposición para aprender y responder y capacidad de comunicar necesidades y sentimientos.
El comportamiento de vuestro niño demuestra que él o ella está haciendo esa pregunta mediante el uso de ojos, oídos, boca, manos y todo su cuerpo. Continúa el aprendizaje con la mirada. El niño mira más. Divisa y sigue a un objeto en movimiento si no está demasiado lejos, primero siguiéndolo en una línea derecha horizontalmente; luego, alrededor del mes o un poco después, de arriba a abajo; y entonces una semana o algo después, en círculo. El niño demuestra una preferencia por objetos móviles en vez de fijos, por objetos tridimensionales en vez de bidimensionales. El o ella puede preferir objetos azules o rojos en vez de grises, y los tonos brillantes en vez de neutros. Casi una tercera parte de su tiempo tranquilo de vigilia está dedicado a mirar en derredor.
Pero vuestro niño también está aprendiendo mirándose a sí mismo. Empieza a mirarse las manos cuando se mueven dentro de su radio de visión. Hacia fines del tercer mes, el niño realiza activos esfuerzos por contemplarse las manos. Los objetos móviles son más interesantes que los fijos. Y aquellos que él o ella misma puede mover y controlar (las manos) le resultan aún más fascinantes. El bebé que es activo e intenso puede acompañar este esfuerzo por mirarse las propias manos con gruñidos, movimientos de pies y movimiento general del cuerpo. Todo parece funcionar al unísono, pero podréis notar que el esfuerzo principal está en la exploración de las manos por medio de los ojos.

Muchos científicos están investigando las formas de comunicación entre padres e hijos y en lo que éstas afectan lo que ellos denominan “apego”. Se trata del deseo que cada uno tiene de estar cerca o en compañía del otro, y, más tarde, del conocimiento de que cada uno puede contar con el otro. Los adultos que poseen una visión positiva de su yo reconocen cuándo pueden hacer cosas por sí solos y cuándo necesitan depender de terceros. Como ha demostrado el brillante psiquiatra británico John Bowlby, el adulto independiente y sano ha tenido, desde la más tierna infancia, experiencias que le han enseñado a tener confianza tanto en sí mismo como en los demás. Esto parece estar basado en el desarrollo de ese vínculo en la infancia, empezando en estos primeros meses de vida.
diciembre 7th,2008
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Uno de los deleites de tener un hijo es observar el rápido proceso de crecimiento que tiene lugar en esos primeros meses de vida. Chupar, asir y rooting son reflejos innatos en el niño. Los hace sin pensar en ellos, lo más posible sin siquiera saber que los está haciendo. En esos meses, otros elementos del comportamiento infantil se deben a cosas aprendidas en la experiencia de ese primer mes, así como a características incorporadas (de maduración) de desarrollo. Será más factible que ocurran acciones porque el infante quiere que sucedan: ella o él estará activamente tratando de hacer cosas. Siempre existe el peligro de pensar que los bebés saben más de lo que en realidad saben (¡no piensan como nosotros!) o de arrogarles más poder del que verdaderamente poseen. Pero estos meses representan un período en que el niño empieza a ser más sociable, más consciente de lo que ocurre a su alrededor.
Hay importantes actitudes y sentimientos que nlen,en sus inicios en esos meses. Uno es el desarrollode la confianza, que depende en mucho del cuidado que le dispenséis en su primer mes de vida. Un segundo que empieza en este momento, pero que continúa a lo largo de toda la vida, es el descubrimiento del propio yo. Cada uno de nosotros tiene conciencia de que somos individuos separados. En un sentido especial, cada uno de nosotros está solo. Tenemos una parte privada en lo más profundo que no compartimos ni siquiera con los seres queridos más íntimos. El descubrimiento de nuestra individualidad puede resultar aterrador o puede ser un hecho excitante y de desafío. Al mismo tiempo que descubrimos nuestra separación de la demás gente, también descubrimos que esa gente puede ser fuente de alimentos, de apoyo, de amor, de protección y de estímulos.
Bebés de un mes a tres meses de edad obviamente no piensan en nada de esto, pero les está sucediendo. La capacidad de crecimiento y desarrollo del niño lo equipa para desarrollar su propio yo. Las experiencias que le proporcionáis durante este período pueden trabajar en armonía con su propio desarrollo. Podéis asistirle tanto en la creación de la confianza como de una visión positiva de sí mismo.
diciembre 7th,2008
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