Archivos para El segundo y tercer mes del bebé Categoría

    Equipar la cuna con elásticos mecedores

    A los tres meses, todo esto empieza a cambiar.  Mecerles con más vigor se vuelve más útil. Tal vez podéis equipar la cuna con elásticos mecedores en vez de ruedas de modo de mecerle con más rapidez (alrededor de un segundo por empujón), y empujar con cierta fuerza. No es una garantía, pero el ritmo y la fuerza parecen ir juntas para ayudar a los niños que se sienten molestos. Podéis intentarlo y verificarlo por vosotros mismos.
    Los elásticos mecedores acoplados a la cuna también le permiten mecerse a solas. En algún momento, podréis oírle haciéndolo en medio de la noche. No es para alarmarse, pero echadle un vistazo.
    Este es otro ejemplo de cómo el bebé utiliza su propio cuerpo para participar en su medio ambiente -en este caso, su cuna y hacer que éste le responda de forma placenteramente excitante o tranquilizante.

    Soluciones a la incomodidad de los bebés

    Uno de los problemas que enfrentan todos los padres es cómo resolver la incomodidad y las molestias del niño. Ya que por este entonces vosotros reconocéis las diferencias entre llantos de dolor y de hambre, ya estáis en condiciones de satisfacer las necesidades del niño. Pero a veces la alimentación no provoca el alivio, y verificar si está mojado o cosas por el estilo no resuelven el problema. A veces los niños simplemente se sienten molestos y el cuidado físico no es suficiente para aliviarles. Como bien sabéis, los bebés difieren en el dolor o la incomodidad que pueden soportar, en la necesidad que tienen de ayuda, y en cómo usan esa ayuda o en cómo la rechazan.
    En estos primeros meses, por lo general lo más eficaz es aliviarles teniéndole en brazos, meciéndole, hablándole y haciéndole movimientos suaves. A medida que el niño se acerca a los tres meses de edad, estimularle parece ser lo más eficaz. Es casi como si se sintiera molesto por lo que ocurre en el interior de su cuerpo y vuestra ayuda estriba en reponerle en el cuerpo algún grado de comodidad. El niño un poco mayor puede calmarse con un aumento de actividad en vez de una disminución de la misma ya que es más consciente del medio ambiente.
    Mecer al niño es un buen ejemplo. El mecerle suavemente en un abrazo firme y con sonidos cariñosos es algo muy útil para el bebé de un mes. Incluso un sonido continuo y de mayor volumen ayuda a calmar los llantos. Algunos han descubierto que envolver a algunos niños de forma ajustada con una sábana les resulta cómodo e induce al sueño.

    La vocalización en los bebés

    La vocalización, el hacer sonidos de vocales, empieza ahora durante el segundo y tercer mes. Como he sugerido en mi libro Baby Leaming Through Baby Play, podéis hacer juegos de diálogos. Mientras le cambiáis, es posible que el niño diga “oh” o “ah”. Podéis contestarle con el mismo sonido, sonriéndole y manteniendo un contacto visual. ¿Qué sucede? El bebé dice “oh”, vosotros “ah” y se produce una sucesión de contactos verbales. Es un juego tanto verbal como corporal. Podéis mover la cabeza cuando os toca el turno, y es posible que el bebé se mueva en vuestra dirección. Puede durar un rato, de modo que poneos en una posición cómoda cuando empezáis. Yo he llegado a jugar veinte minutos… hasta que me dolió la espalda.
    ¿(Este tipo de deporte verbal puede llevarse a cabo en*cualquier momento del día, durante cualquier tarea de crianza, y puede ser iniciado tanto por vosotros como por el niño. Es un gran modo de crear vinculación emocional porque se basa en esa gran capacidad humana, la capacidad de comunicarse entre sí!.

    Las palabras en los bebés

    El descubrimiento de que, dada la oportunidad, el bebé elige escuchar la voz de su madre no sólo demuestra que puede aprender a controlar el hilo que haga la grabación, sino también que su necesidad esencial y básica es la voz de su madre.
    Palabras
    Las palabras expresan amor. El niño aún no comprende su significado, pero el ritmo y el tono de vuestra voz tienen sentido para él. Incluso en el primer mes, los bebés demuestran, escuchando y mirando, que consideran más importantes la cara y la voz de sus padres que las de un desconocido.
    ¿Qué ayuda le podéis brindar con la voz? Durante la crianza, podéis hablarle en voz baja, haciendo pausas como en una conversación normal. Podéis hacer preguntas, aunque no obtengáis respuestas orales, y usar vuestra voz para expresar placer o entusiasmo. Los bebés demostrarán que están escuchando y atentos por sus movimientos de ojos, cabeza y cuerpo. Conversar es distinto de conferenciar, que es un discurso unilateral, por lo general de una naturaleza informativa y ordenada. Escuchaos a vosotros mismos cuando tratáis de explicarle algo a alguien, y cuando sólo estáis manteniendo una conversación. Hay una diferencia de énfasis, volumen y ritmo de discurso. Vuestro niño también puede darse cuenta de la diferencia. Lo que aquí se necesita es suavidad; no estáis enseñando, sino manteniendo un diálogo.
    Podéis hablarle al niño incluso cuando estáis a distancia. Podéis estar haciendo las tareas de la casa y vuestro niño puede estar despierto en la cuna o sobre una manta en el suelo. Podéis hablarle informalmente, describiendo lo que estáis haciendo o simplemente charlándole. Este tipo de comunica ción a distancia parece luego ayudar a los niños a sentirse menos incómodos en presencia de extraño^) cuando ya tienen nueve meses de edad. Si ahora le exponéis a palabras, personas, objetos a la distancia, es más probable que a los nueve meses esté más tranquilo, cuando la mayoría de los niños atraviesan una temporada de “miedo a los extraños.

    Arreglarle la cuna a los bebés

    Sin embargo, podéis arreglarle la cuna de modo que pueda aprender por medio de la vista y de su propia acción. He mencionado el uso de retratos y móviles. Ahora podéis montarle un gimnasio de cuna de modo que pueda moverse, tratar de asirlo y moverlo. Estos aparatos de cuna ayudan al niño a juntar su actividad de ojos y de manos, y a elaborar su habilidad para lidiar con el medio ambiente  que en este caso es la propia cuna y sus aparatos y nacer que éste responda a sus iniciativas. Para el niño, estos aparatos son tan divertidos como educacionales.
    Si no sustituyen a los padres como interacción humana, son un buen suplemento. Es posible, tal como se ha hecho en muchos laboratorios, arreglar una cuna de tal modo que los bebés jueguen y se diviertan durante largo rato. Resulta fácil atarle la punta de un hilo al pie y la otra a una matraca y ver que muy pronto el niño aprende a provocar el sonido con el movimiento de su propio pie. Hay cunas que han sido preparadas de tal modo que los niños pueden hacer sonar discos con la voz de la madre. Estos son medios importantes con los cuales los laboratorios investigan sobre los niños. No quiere esto decir que vosotros exageréis la nota con toda clase de artefactos. Primero de todo, hay que hacer consideraciones de seguridad. Los hilos se pueden soltar y el niño tragarlos. También puede darse el caso de que le aprieten el cuello y le sofoquen. Empezad con los objetos más simples y seguros. Además, permitir que el niño se aficione en demasía a los artefactos puede lesionar una buena relación con los demás. De modo que si hien es tentador ponerle cosas porque el niño las encontrará divertidas, no exageréis en lo relacionado a lo que se puede poner en una cuna.

    Cosas para hacer en casa con los bebés

    Cada día tiene su rutina. Mucha gente que parece tener los trabajos más interesantes y satisfactorios, dice, sin embargo, que hay días que les transcurren de forma aburrida e insípida. Eso también es verdad en el hogar. Los momentos especiales normalmente son pocos. Lo divertido de la crianza es cortado por lo que puede convertirse en hábito rutinario y obligatorio. La alimentación, la muda de pañales, el baño, etcétera, pueden convertirse en rutina. Además, debido a que el bebé sienta el ritmo (en especial la muda de pañales), la actividad puede transformarse en algo parecido a tener un jefe mandón e impulsivo. Por esa razón, los padres necesitan tiempo libre. Pero hay formas para aumentar los momentos placenteros e incluso convertir a los aburridos en oportunidades para aprender y amar.
    Después de comer, tal vez ahora el niño no se ponga a dormir de inmediato. Puede quedarse alerta y despierto por espacios mayores de tiempo durante el día. Es el momento de jugar. El juego es vital para que los niños aprendan. A esta edad, vuestro juego con el niño no está basado en actividades organizadas o juegos, sino más bien en contactos corporales y visuales. Risas, parloteos, caricias, llevarle en brazos y mecerle son las formas de juego entre padres y niño en estos primeros meses. La respuesta del niño indica dónde están los límites. Muchos bebés, cuando se le satisfacen las necesidades del alimento, quieren estímulos. Y los padres son el mejor estimulante. Esta búsqueda de actividad aumenta durante el primer año, pero comienza en el segundo mes. Vuestro niño no busca la rutina aburrida ni disfruta de ella más que vosotros.
    Pero no podéis ni debéis estar con el niño todo el tiempo que esté despierto y juguetón. En los juegos entre padres e hijos, existe una diferencia entre jugar con el niño e interferir en sus actividades. Debéis respetar el derecho del niño a estar solo, a estar separado de vosotros.

    Nuevos alimentos para bebés

    Nuevos alimentos
    En algunas ocasiones, durante estos meses, vuestro médico os puede sugerir que introduzcáis nuevas comidas en la dieta del niño. La buena nutrición es de tremenda importancia para el eficaz crecimiento y desarrollo. Por ejemplo, la mente del niño pasa por su período de crecimiento más rápido en este primer año de vida. Si le amamantáis, vuestra leche es la mejor y más nutritiva fuente de alimentación disponible. Si vuestro hijo mama leche artificial, entonces vuestro médico debe sugerir los cambios que haya que hacer. A menudo, el médico recomienda la introducción de sólidos, pero no necesariamente dirá cuáles, o cómo ayudar al niño a ingerirlos. Lo más fácil es comprar alimentos preparados. Pero cuidado con las marcas, con frecuencia algunas llevan demasiada azúcar. Y por esa razón, a los bebés les apetece. Lo mejor aunque lleve más tiempo, es preparar la comida uno mismo. No cuesta tanto aplastar un plátano o moler judías verdes. De ser posible, hacedlo vosotros mismos y rebajad tanto los costos como la cantidad de azúcar.
    A algunos bebés les apetecen las nuevas comidas y comen con ganas y facilidad. A otros no les gusta el cambio. Fijaos en vosotros mismos: ¿es vuestra dieta limitada y consistente o varía mucho? Cuando coméis afuera, ¿vais siempre al mismo si tio y pedís los mismos platos de siempre o buscáis nuevos lugares y probáis nuevas comidas? Vuestro niño no se morirá de hambre si al principio rechaza las nuevas comidas. Una introducción gradual es positiva. Variad las posibilidades hasta encontrar lo que le gusta. Y las preferencias pueden depender del sabor, la textura, el color o el olor. Los bebés pueden sobrevivir largo tiempo con leche, plátanos y suplementos vitamínicos. No hagáis un problema de este tema.
    Enfocad la introducción de nuevas comidas como enfocaríais cualquier nueva experiencia para vuestro hijo. Observad sus reacciones. Poned enjuego nuestra idea del ping-pong y de la pasión. Podéis hacerle sonidos, abrir vuestra boca, sonreírle y reír mientras come. La hora de la comida debe ser un tiempo social, dedicado a disfrutar mutuamente, y no una batalla para meterle la comida en la boca. Las actitudes del niño respecto a sus padres, a la comida y hacia sí mismo están todas entrelazadas y formadas por la manera en que se manejan las actividades correspondientes.

    El mundo exterior de los bebés

    Estos meses son ideales no sólo para ocuparse del niño, sino para introducirle en el mundo. Debido a que aprende con las miradas, llevadle a pasear para que pueda mirar otras cosas. Lo más posible es que al niño le resulte muy agradable estar en vuestros brazos o pegado a vosotros en una mochila de bebés -en especial con la cabeza levantada y sin obstáculos de visión-, mientras está rodeado por el colorido, los movimientos y los ruidos de la calle y de las tiendas. El bebé se sentirá protegido, pero también podrá explorar con los ojos y los oídos. Si le resulta demasiado, el bebé siempre puede cerrarse a todo y ponerse a dormir.
    El hecho de salir de la casa también permite al niño ver a mucha gente, alguna de la cual se le acercará y le dirá algo o tratará de tocarle. Vosotros sois quienes podéis decidir si permitís que la gente se le acerque. Por la forma en que le cogéis, el bebé sabe si estáis tranquilos o tensos. Probablemente lo mejor en estos primeros meses, es dejar que los demás tengan contacto visual o de tacto, pero siempre a cierta distancia. Los bebés son sorprendentes; incluso pueden hacerle saber al desconocido si debe acercársele más o no. Un brazo alzado con la palma abierta puede sugerir un “estrecharse las manos”; cuando desvían la mirada siempre quieren decir, “Manten las distancias”. Vosotros podéis percibir estas señales y sentirlas en el cuerpo del niño. Seguid sus señales y tranquilizaos.
    ¿Recordáis el juego de “Adelante y atrás”? Quizá vuestro hijo no responda cómodamente a nuevas experiencias. Pero necesita tenerlas. Necesita familiarizarse con el mundo. Puede ser que tengáis que ir despacio, pero no elijáis lo que parece el camino más fácil: quedarse en casa y sobre-proteger al niño. Le podéis demostrar mejor vuestro amor ayudándole a adaptarse a nuevos ambientes y nueva gente si lo introducís de un modo cómodo, relajado y seguro. El contacto físico al tenerlo en brazos o cerca vuestro será necesario para darle protección y seguridad.

    Nuevas experiencias con los bebés

    ¿Cuándo podéis salir y dejar al niño con una desconocida? A veces, existe una tendencia a proteger demasiado al primer hijo. Ese es el camino seguro al agotamiento y a la frustración. Las breves separaciones no son perturbadoras, así como no son deseables las separaciones prolongadas entre los cuatro y las doce semanas de edad. El niño está elaborando una relación y, aunque no necesariamente lo demuestre, ha aprendido a esperar cierto comportamiento de vuestra parte. Ha descubierto que ciertas acciones suyas provocarán a su vez acciones de vuestra parte. Un intervalo prolongado en ese proceso en desarrollo debe ser evitado. Unas pocas horas de ausencia no tienen importan cia; un fin de semana puede tenerla.
    Incluso si salís una noche (y debéis hacerlo), es importante dar instrucciones a la babysitter. Vuestra sustituta necesita saber cuáles son las normas del juego. Demostradle y decidle cómo debe responder a vuestro bebé, cómo debe tocarle, arroparle y cuidarle. Enseñadle cómo convertir una muda de pañales en un intercambio de señales. Tratad de crearle a vuestro hijo una situación que continúa incluso cuando estáis ausentes.
    Considerad las posibilidades de crear un grupo de ayuda mutua en vuestro barrio, si allí hay otros padres con hijos pequeños. Una cooperativa es especialmente útil cuando pensáis salir un rato. Otros padres en circunstancias similares pueden comprender mejor vuestras necesidades y las del niño, y podéis pasarlo bien compartiendo ideas en un pequeño grupo. Asimismo, ahorraréis dinero o podréis salir más a menudo. Las cooperativas son menos útiles si tiene que haber una separación prolongada porque otra familia quizá no pueda asumir la responsabilidad de una crianza durante largo tiempo.
    Aunque una separación prolongada (varios días) puede ser inesperada o fuera de programa, a veces hay emergencias. Es útil tenerlo previsto. Buscad a alguien de confianza y enseñadle vuestra forma de hacer las cosas. Dejad que el niño se familiarice con esa persona; incluso llevadle a su casa. Empezad pronto este “entrenamiento de familiaridad” de modo que si ocurre algo inesperado durante ese primer año, ya tenéis una manera de enfrentar el problema. Esto es importante para todos los bebés, Pero en especial si el temperamento de vuestro hijo requiere una atención especial. Tratad de encontrar a alguien idóneo para vuestro niño. Estudiad su actitud, su nivel de actividad y ritmo para no exponeros luego a problemas con el niño.

    Los bebés tienen formas limitadas de expresar sentimientos

    Debido a que el niño no puede hablar y tiene formas limitadas de expresar sentimientos, puede expresarlos de manera más rotunda de lo que esperáis normalmente. Esto es especialmente real cuando se trata de sentimientos negativos enfado, molestias, incomodidad. Pueden tender a produciros una reacción negativa, pero hay que recordar que forman parte del equipo de supervivencia del niño; son elementos incorporados para obtener una respuesta de vuestra parte. Vuestra reacción ayuda al niño a obtener otros medios menos mo1 stos y más maduros. En caso que ignoréis estas eñales, puede suceder que se interrumpan por agotamiento físico del niño, pero eso no ayuda a su crecimiento. La reacción represora o punitiva que deja en libertad de acción a vuestro enojo o frustración, no sólo puede incrementar el llanto y el pataleo, sino que también puede enseñar lecciones negativas a vuestro niño. La comunicación funciona en dos direcciones. El niño no sólo está aprendiendo a comunicaros cómo se siente, sino que vuestra respuesta le enseña lo que vosotros consideráis   la forma correcta de reaccionar. Aprende que si bien reaccionáis, vuestra reacción Punitiva aumenta   la   incomodidad. También puede aprender que el mundo no es un lugar cómodo. Y que por medio de la fortaleza y del poder, uno se puede imponer y dominar al otro. Probablemente, eso no es exactamente lo que pretendéis enseñarle a esta edad tan temprana.
    Estos dos meses os ofrecen oportunidades de aprender sobre vuestro hijo, tal como sucediera durante el primer mes, pero también tendréis oportunidades para influenciar el desarrollo de vuestro hijo en lo referente a conocimiento y amor. Hay cosas que podéis hacer, siempre recordando que vuestro hijo es especial, para hacer más agradable la vida familiar y para proporcionar medios a vuestro hijo a fin que utilice su creciente capacidad de lidiar consigo mismo y con el mundo.

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