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    Niños bebes

    Los miembros del grupo de padres necesitan compartir las formas en que crían a sus hijos de modo que queden satisfechas las expectativas que tienen todos esos niños. El salir y tener tiempo libre no afecta en nada el apego que el niño tiene con su familia y puede resultar una experiencia muy positiva tanto para la criatura como para los padres.
    Pero, ¿qué hacer con el cuidado durante el día? Significa muchas horas de cuidado a cargo de un desconocido y en sitio extraño. Puede ser una necesidad si los dos padres tienen que trabajar. La primera opción tiene que ser el cuidado en la propia casa, pero esto os puede costar mucho más que poner vuestro hijo en una guardería, parvulario, jardín de infantes o en una cooperativa de padres. Tenéis que tomar muchas precauciones y analizar muy seriamente esta situación antes de dar un paso tan importante para el futuro del niño.

    Juegos educativos para niños

    Como parte de vuestra ingeniería casera, cuidad el nivel de ruidos en la casa. Los televisores, radios, aparatos de música y otros aparatos si se usan a todo volumen actúan de forma negativa para el desarrollo verbal e intelectual del niño. Es como si el niño los sintonizase y todo lo demás quedara fuera de su radio de acción. Los bebés se “cierran” cuando hay demasiado alboroto. Lo más grave es que esas palabras y sonidos no están bajo su control. No puede hacer nada al respecto. Esto es muy diferente al intercambio social y humano en el que las acciones del niño cambian vuestro comportamiento, o que las vuestras cambian el suyo. Oír “¡Mira esto!” en un teleteatro carece absolutamente de significado para el niño. Oíros y veros, hacer que vosotros le miréis y le señaléis algo que sí puede ver: esto sí que representa un intercambio significativo para el niño.
    Haced uso del tiempo de espera, no lo obliguéis a una pronta respuesta; haced que las cosas sigan un curso tranquilo y divertido.

    Juegos de niños

    Juegos lingüísticos. Descubriréis que vuestras actividades verbales son más formales durante este período. Este libro ya ha recalcado que las palabras deben estar acompañadas de actos, de modo que el niño elabore una lista de acciones con palabras aun antes de usarlas oralmente. Ahora las palabras le pueden comunicar, a través del tono de vuestra voz, si estáis contentos, excitados o enfadados con su comportamiento. Y podéis nombrarle los objetos aunque lo más probable sea que las palabras
    3ue use cuando empiece a hablar (después de los ieciocho meses de edad, más o menos) sean nombres de objetos que se mueven o que reaccionan ante sus acciones. Por “reaccionan ‘ quiero decir que el niño puede hacer con ellos algo más que mirarlos o tocarlos. Muy pocos niños dicen “pañal” al principio, pero sí dicen “perro”.
    Mediante los juegos y la rutina diaria, vosotros informáis al niño que los objetos poseen un nombre y que las palabras dicen lo que hay que hacer y expresan sentimientos. Por ejemplo, un crío de ocho meses puede seguiros con facilidad cuando le señaláis un sitio al tiempo que le decís, “Mira aquello”. El bebé comprende durante las comidas cuando estáis satisfechos y decís, “¡Muy bien!” elevando el tono de la voz. Las palabras se aprenden con acciones, no con ejercicios.

    Cuidar niños

    Ya que el niño ha empezado a comprender algunas simples conexiones entre medios y fines, podéis practicar el uso de herramientas. El niño puede coger un hilo o un palillo de unos quince centímetros. En la otra punta, le atáis un juguete y le demostráis cómo tirar del hilo para que se acerque el objeto. O usáis el palillo para tocar un objeto y hacer que se mueva. El niño ya ha experimentado hacer mover la cuna con sus movimientos, o un móvil tirando de un hilo. Esas actividades ayudaron al niño a concebir una idea de medios y fines. Era como magia para él ya que carecía de una idea cierta de cómo su movimiento hacía que se moviera la cuna o el móvil, pero ahora tiene más conciencia de las cosas.
    El niño está aprendiendo nociones básicas de que si hace algo, entonces sucede algo más. Pensad en formas para ampliar su concepto de si-entonces y usad palabras. Cuando le mostráis el elástico o hilo para que consiga coger un objeto, decidle: “Si tiras de este hilo, entonces el juguete vendrá hacia ti”. Eso es mejor que “¡Tira!’ o “¡Cógelo!”. El niño no aprende el vocabulario, pero el enfoque explicativo en vez del autoritario le llega con más nitidez. Reaparece luego, en el sistema de reacción retardada, cuando el niño utiliza más un lenguaje razonable que uno perentorio .
    También ahora es el momento oportuno para usar y crear juegos de “búsqueda” de objetos tal como antes sugerimos. El niño también gozará con otras actividades imitativas y repetitivas, tal como llenar un recipiente de objetos y luego vaciarlo.

    Ejercicios niños

    También podéis ayudar en su evolución mental usando pausas y demoras de corta duración (de tres a cinco segundos) entre vuestra acción, la reacción del niño y vuestra próxima acción. Mary Budd Rowe, una famosa pedagoga, ha acuñado su “tiempo de espera”. Os brinda a vosotros y al niño una oportunidad de mantener un ritmo mutuo, de modo que vuestras respuestas se ajusten a la acción del niño. El tiempo de espera está íntimamente vinculado al ritmo. Os brinda un medio de observar y de acondicionar vuestro ritmo al del niño.
    Practicadlo, incluso en una conversación con vuestra pareja. Espera antes de hablar. Entonces uedes descubrir que tu compañero/a continúa ablando o se introduce en tus pausas, de modo que podéis necesitar establecer unas normas generales. Lo que hace la pausa es romper la respuesta inmediata, impensada, y os da tiempo para pensar. Es una idea especialmente útil para la evolución del lenguaje en los próximos meses de vida de vuestro hijo, pero también es útil en todas las edades.

    Educar niños

    La evolución mental requiere que el niño utilice el mundo que tiene a su alrededor. El niño goza desarrollando y usando sus nuevas habilidades de manipular objetos, de relacionarse con otra gente y consigo mismo cuando estas habilidades reflejan su evolución mental. Le podéis ayudar con la forma en que lleváis a cabo vuestras actividades diarias y en que le preparáis el medio ambiente físico.
    Por ejemplo, el niño es capaz de quedarse con un juguete u objeto interesante durante un período de varios minutos. Es muy probable que esto suceda cuando puede dominar y manipular el objeto. Podéis ayudar a su perseverancia para aprender, no interfiriendo para nada en su quehacer. Si el niño está sumamente activo en la cuna o en el parque -moviéndose, parloteando, asiendo objetos, buscando cosas-, dejadlo a solas. Es una tentación inmiscuirse, participar en su actividad porque en momentos así el niño puede resultar muy divertido. Una razón para que se encuentre en ese estado alegre es que está practicando vigorosamente y desarrollando su propio dominio de las cosas. Observadle a la distancia, pero no le molestéis. Esto tiene aplicación de mil maneras a lo largo de los años. Los niños necesitan tiempo ininterrumpido para practicar y manipular. Quedaos fuera de la acción a menos que el niño os invite a participar.

    Educar niños

    Reacción retardada
    El reconocimiento de su propio nombre, la imitación de vuestros movimientos labiales, la muestra de intencionalidad y los demás progresos de estos meses tienen lugar porque vosotros habéis sentado las bases necesarias en los meses precedentes. A menudo existe un abismo temporal entre el momento en que vosotros proporcionáis las experiencias, o el niño tiene experiencias por intermedio de la crianza normal, y el momento en que su comportamiento muestra que ha aprendido de lo que ha sucedido y que hace uso de ello. Esta es una idea de suma importancia. Significa que el niño está aprendiendo palabras, oraciones, incluso normas gramaticales, mucho antes de que pueda pronunciar su primera palabra. Por medio de experiencias y de contacto con el lenguaje antes de ser capaz de hablar, el niño aprende que las palabras dirigen las acciones, que las cosas y las personas poseen nombres y que las palabras se organizan para informar, preguntar y ordenar. En la mente del niño se produce una evolución lingüística cuando vosotros no podéis daros cuenta

    El lenguaje de los bebés

    El lenguaje
    El lenguaje también se desarrolla en este período. Aunque todavía no dicen palabras, pueden responder a su propio nombre, suponiendo que lo hayáis usado.
    Un importante evento lingüístico-social tiene lugar normalmente en el período entre los siete y los nueve meses: el bebé dice “da-da” o “ma-ma” o ambas palabras. En parte, esto depende de lo que le hayáis hecho imitar al bebé. En este caso, el niño imita vuestros movimientos faciales y vuestros sonidos. El infante agrupa varias habilidades así como su desarrollo físico en el dominio de los labios, la lengua y la respiración, para efectuar los sonidos deseados. Esto tiene gran efecto en los padres y, de rebote, en el niño. Os une más. Del mismo modo que os fue importante llamar al niño por su nombre para que lo aprendiese y os respondiera, ahora estáis encantados de que os llame por vuestro nombre. Sin duda, los bebés no discriminan muy bien. Aun cuando sabe que sois los seres especiales, es posible eme llame “ma-ma” a cualquier mujer y “pa-pa’ a cualquier adulto masculino. Tarda bastante en comprender que únicamente vosotros sois “papa” y “mama”. Pero, por cierto, esto no le quita nada a la emoción de sus primeras palabras.

    Actividades para niños pequeños

    El niño os mostrará otras señales de su creciente capacidad de pensamiento. Será capaz de utilizar una herramienta adrede a fin de lograr algún objetivo. Tal vez, un juguete que esté visible, pero que le es inalcanzable, depositado sobre una manta o sábana que él pueda empujar hacia sí. El niño, después de tantear, puede descubrir que tirar de la manta le acerca el juguete. Poco después, el bebé tirará rápidamente de la manta en cuanto le ocurra lo mismo. Ha aprendido que hay medios para llegar a los fines.
    Al igual que la permanencia de objetos, el uso de herramientas muestra que un niño está organizando sus ideas. Estas son las primeras señales de la inteligencia humana.

    El aprendizaje del niño

    El aprendizaje del niño a través de los juegos, presenta algunas actividades que podéis llevar a cabo para proporcionar experiencia y ver lo que puede hacer vuestro hijo. Cuando hace unas semanas que el niño ha empezado a buscar los objetos ue se le caen, intentad lo siguiente: sentaos cómo-amente con el niño en el suelo y dejadle coger un objeto, tal vez una pelota de las que hacen ruido cuando se las aprieta. Tened una manta suave a mano y alentad cariñosamente a que el bebé os entregue la pelota. Colocadla bajo la manta de manera tal que pueda ver parte de la pelota y con vuestra voz y señalando con un dedo, alentadle a ue la busque. Quizás el niño se muestre confun-ido y no busque, o puede empezar a buscar, pero interesarse en la manta y olvidarse de la pelota. Todo esto significa que todavía no ha llegado a la idea de encontrar un objeto parcialmente escondido. Hacedle jugar; mostradle dónde está; vosotros la encontráis y manifestáis entusiasmo con la voz: “¡Ah! ¡Aquí está!” Y se la entregáis al niño.
    Poco a poco, empezará a disfrutar de la pesquisa y empezará a buscar incluso cuando el objeto esté totalmente escondido. Recordad que se trata de un juego, no de una lección. No hay que darle una clasificación académica. Vuestro hijo no está rindiendo ningún examen. Sólo se trata de una de las experiencias -y muchas pueden suceder naturalmente cuando el niño está solo en la cuna- que conduce al concepto de la permanencia de objetos.

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