
Un sueño en tres fases
Cada vez que se echa a dormir, tu peque pasa por tres fases de sueño: activo (hay muchos movimientos oculares, respiratorios y corporales), tranquilo (se producen menos movimientos y es el característico del final de la gestación) e indeterminado (que es el que tiene rasgos de los dos anteriores). Para que la calidad de sueño sea buena deben sucederse las tres de forma ordenada. Se ha observado que boca arriba el feto pasa más tiempo en la fase tranquila. Pero eso sólo depende de él.

¿Esta despierto o dormido?
¿A que te encantaría reconocer cuándo tu hijo está dormidito? Para ello tienes que convertirte en una gran observadora y, como si se tratara de un sismógrafo que capta lo que ocurre en las capas más profundas de ti misma, interpretar los “golpecitos” procedentes de tu tripa. Te damos algunas pistas: cuando el niño esta despierto el se mueve de un modo mas brusco y sin coordinacion; en cambio, cuando duerme, sus movimientos son mas suaves.
¿Qué está haciendo ahora tu bebé? ¿A qué es emocionante tratar de descubrirlo?

La placenta es la despensa…
Además de proporcionar las defensas y el oxígeno al feto, la placenta le suministra los nutrientes que necesita y, hasta que sus pequeños ríñones comiencen a funcionar, actúa como filtro eliminando desechos. Además, es la barrera que protege al bebé de sustancias nocivas, aunque hay otras como el alcohol que logran atravesarla y llegan a él. Por ello, es muy importante que se mantenga en buen estado.
Si a la placenta le llega poco alimento, ésta preserva su energía para órganos principales del niño, como el cerebro y el corazón, y deja en “reposo” otros como el sistema digestivo y el riñon, ya que la madre puede suplirlos con su propio organismo.

El líquido amniótico lo hago yo, mami
Aunque su función nutritiva es más reducida que la de la placenta y el cordón umbilical, “a través del líquido amniótico al niño le llegan iones y proteínas que absorbe”, asegura el Dr. Vicente Patino. De hecho, hasta el 10 por ciento de las necesidades proteicas del feto se cubren con el líquido amniótico. Lo que seguro que no habías imaginado es que tu hijo tiene una participación directísima en la producción y renovación de la sustancia sobre la que está flotando durante nueve meses. Tal como explica el experto, “hacia la semana 18a-20a de gestación, el líquido amniótico está producido en un 90 por ciento por el riñon fetal. El bebé llena su vejiga de orina cada 30 o 45 minutos y la vacía posteriormente, y es así como se renueva el líquido amniótico varias veces al día, y según lo que degluta y orine habrá más o menos”.

Así se alimenta
Descubre el menú prenatal
Las golosinas son cosa de niños… incluso antes de nacer. Mientras está en tu vientre, a tu hijo le encanta el dulce, pero también tiene otros gustos no tan exquisitos, porque traga líquido amniotico en el que flotan ¡grasa, lanugo o piel! Te contamo cómo se nutre ahora.
Cuando está dentro de ti, tu hijo recibe la alimentación por dos vías. La principal está formada por el tándem placenta-cordón umbilical, y la secundaria, pero no menos importante, por el líquido amniótico. Ya en estos nueve meses, el feto va a mostrar sus preferencias por determinados sabores. No en vano, las papilas gustativas se desarrollan a partir de la novena semana de gestación para alcanzar su madurez hacia el final del tercer mes. Si tú te nutres correctamente, tu peque recibirá todo lo que necesita, y si no es así, tu organismo activará todos los recursos necesarios para elaborar el menú más adecuado para él en cada momento.

¡Soy un equilibrista!
Aunque no es propiamente uno de los cinco sentidos, el del equilibrio también comienza a formarse durante la vida fetal. Ligados a él están el tacto y el oído. Tus movimientos repercuten en tu hijo acariciando su piel y estimulando, de este modo, su sistema vestibular, el encargado de controlar el equilibrio; así, la alternancia de reposo y actividad es fundamental para ejercitar su sentido del equilibrio.

Un bebé muy sensible
El sentido del tacto hace a tu hijo muy sensible dentro de ti. Y es capaz de responder ante las sensaciones dolorosas. Así, se ha comprobado que reacciona cuando una aguja es introducida en el abdomen de la madre, e incluso su ritmo cardiaco aumenta, lo que se interpreta como una señal de respuesta a su incomodidad.

Sus sentidos
¡Me entero de todo!
Desde etapas muy tempranas de la gestación, tu hijo ya cuenta con sus cinco sentidos para ir acumulando un gran número de experiencias sensoriales en tu interior. Te descubrimos qué y cómo percibe su mundo ya desde antes de nacer.
Los sentidos de tu hijo (vista, tacto, oído, gusto y olfato) empiezan a formarse muy pronto desde la concepción. Esto supone que el niño es sensible a un montón de estímulos ajenos —internos y externos-, mucho antes de lo que pudiera pensarse. Reconoce y prefiere determinados sabores, capta las presiones sobre su cuerpecito, reacciona ante algunas melodías… todo ello confirma que su vida intrauterina es más rica de lo que nos imaginamos al hablar de un ser que mide sólo unos centímetros. Con el asesoramiento de ANEP (Asociación Nacional de Educación Prenatal) vamos a ir recorriendo, uno a uno, sus cinco sentidos para que conozcas las increíbles dotes sensoriales de tu bebé durante la gestación. ¡Te sorprenderán!

Vamos al colé
“La posibilidad del aprendizaje prenatal -destaca la psicóloga Pilar Vizcaíno-no conlleva instruir al niño con técnicas concretas; basta con actuar de forma natural”. Además, tu hijo aprende cuando tú ni siquiera lo imaginas. ¿Sabías que los movimientos de la bolsa le enseñan aspectos como la orientación y el equilibrio? Cuando te tocas la tripa también aprende acerca del espacio y el movimiento. Después, al nacer, explica el Dr. González, “será la herencia, sobre todo, y la estimulación las que determinen hasta dónde llega el niño”.

¿Se comunica conmigo? “Mamá llamando a pequeñajo…”. Es indudable que muchos bebés durante su etapa prenatal responden de alguna forma a los requerimientos de sus padres. De eso sabe la haptonomía, una práctica que favorece la relación afectiva entre los padres y el feto a través de las caricias. Quienes la practican constatan que los niños acaban estableciendo contacto activo con sus padres mediante sus movimientos, sus pataleos, su preferencia ante determinados “juegos”…