Archivos para Consejos de una madre Categoría

    Edad recomendada para poner caravanas a las niñas

    Cuándo se les pueden poner pendientes a las niñas:

    Mientras estábamos en el hospital, a mi hija de tres semanas no le perforaron los lóbulos de las orejas. Ahora me gustaría ponerle pendientes, pero mi marido dice que a veces esas perforaciones crean complicaciones. ¿A qué edad hay que hacerlo?
    Cualquier edad es buena para hacerlo. Lo que la niña sentirá y los riesgos que comporta esa actuación no varían con la edad. La verdad es que se han visto muy pocas complicaciones derivadas de perforar los lóbulos de las ore-
    jas y, por tanto, la podemos considerar   como una técnica de riesgo   bajo. Las  infecciones locales y las hemorragias en el punto de perforación son los riesgos más frecuentes, pero se evitan con una realización en buenas condiciones de asepsia, con el material adecuado y a cargo de un profesional.

    El look de los adolescentes

    “No te metas con mi look”:
    La madre de Solange se pone nerviosa cada vez que ve a su hija arreglándose para el fin de semana. Ella le compra ropa, pero, indefectiblemente, termina en el fondo del armario, sin esperanza de ser estrenada. Solange, 13 años, esconde su figura con buzos que parecen bolsas, se llena el pelo de gel color fucsia y se maquilla de forma exagerada. Es cierto que estaría mucho más linda con prendas algo más entalladas, con colores más vivos o un maquillaje más natural; pero, está claro, se niega a vestirse de ese modo. Solange se siente distinta, original y muy de acuerdo con el look de sus amigos, que tampoco lucen muy diferentes de ella.
    ¿Por qué lo hace? El adolescente no quiere ser como todo el mundo. Esa manera de vestirse lo hace identificarse con su grupo y sentirse parte integrante de él. Busca una identidad, algunas normas que lo alejen de la sociedad y de sus padres y, por añadidura, la protección de un grupo de chicos a los que considera sus iguales. Como casi todos los síntomas de la adolescencia, esto es normal, esperable, y también pasajero.

    Consejos para los padres

    Un hijo que protesta es algo muy normal:
    ¿Hay que preocuparse? No, es parte del proceso de hacerse grande. Su rebelión es inevitable y, afortunadamente, pasajera. Los chicos y chicas demasiado dóciles, demasiado obedientes y angelicales son los que deben ser motivo de preocupación. Un hijo rebelde, criticón y que protesta es la imagen de un adolescente
    sano y en pleno desarrollo.
    ¿Reaccionan igual ambos sexos? Los grupos de chicas que se sientan en las escaleras del patio a contarse secretitos o las chicas que pasean cuchicheando agarradas del brazo, parecen bien diferentes del grupo de muchachos de su misma clase que juegan al fútbol o se reúnen en los centros recreativos del barrio y se comunican a los gritos. ¿Cuál es la razón? La adolescencia no sólo les llega a ellas antes y de un modo más explícito, sino que además ambos sexos pretenden acercarse el uno al otro reafirmándose en el su-
    yo propio. Ellos, en general, se prestan poco a las confidencias y expresan su independencia siendo rudos y poco expresivos, aunque entre ellos manifiesten una lealtad enternecedora, exagerada y un poco teatral. Ellas, sin embargo, intentan demostrar más madurez y se vuelven muy emocionales y sensibleras. Incluso se pueden llegar a apreciar actitudes verdaderamente sexistas en algunos de ellos, que remitirán junto con sus inseguridades y sus miedos hacia el sexo opuesto.
    Evidentemente, tampoco se puede generalizar. Hay chicos que tienen en el sexo opuesto a sus mejores amigos, y al revés. Y ambos, en eso no hay discrepancias, son iguales a la hora de reivindicar mayor libertad. Es decir, un margen más amplio para volver a casa, menos recriminaciones cuando se cuelgan del teléfono, menos criticar por criticar a sus amigos, menos meterse con su atuendo personal, menos autoridad y más negociar… ¿Protestan por protestar? Veamos

    Silla de bebe para auto

    ¿Cuál es la sillita para el auto más adecuada?
    Siempre que viajen en auto, los chicos deben utilizar dispositivos de seguridad específicamente diseñados para ellos. La oferta es amplia y hay que saber elegir. Lo importante es que la silla siga las normas de seguridad vigentes y se adapte al tamaño de nuestro hijo (los asientos para automóvil se clasifican por rangos de peso, no de edad). En los primeros años, los padres suelen estar más concientizados, pero las precauciones se reducen cuando el pequeño crece. A partir de los tres años, cuando la primera sillita no le sirve más, muchos creen innecesario sustituirla por otra. Es un error. El chico necesita un asiento especial hasta los 12 años, que es cuando se considera que tiene la corpulencia suficiente para usar el cinturón de seguridad convencional.
    Hay sillas para chicos de 0 a 36 kg (desde que nacen hasta los 12 años, más o menos). Se clasifican en cinco grandes grupos ¡algunos modelos abarcan más de uno y duran más):
    Grupo 0    0-10 kg    0-9meses
    Grupo 0+    0-13 kg    0-18meses
    Grupo 1    9-18 kg    9mess- 4 años
    Grupo 2    15-25 kg    3-6años
    Grupo 3    22-36 kg    6-12 años
    Grupo 0-1    0-18 kg    0-4 años
    Grupo 2-3    15-36fcg    3-12años
    Las equivalendas de edad son aproximadas.

    Niños con rencor

    Pregunta: Me molesta que mi hijo, de seis años, sea tan rencoroso. Cuando discute con sus hermanos o con algún compañero de clase, pueden pasar semanas hasta que decide hacer las paces. ¿Es normal esa actitud?

    Respuesta:
    A esta edad, los chicos ya pueden ponerse en el lugar de los demás y, por lo tanto, tienen que ser capaces de perdonar cuando alguien les hace daño (también deben poder disculparse si el mal lo infligen ellos). Si a un niño le cuesta pedir perdón, conviene que los padres lo ayuden. Imaginemos que el chico llega del colegio diciendo que su mejor amigo lo ha insultado. Está muy enojado y no piensa perdonarlo “jamás” ¿Qué podemos hacer?
    ■ Primero, animarlo a expresar su malestar: “Es normal que te enojes. A nadie le gusta que lo insulten…”.
    ■ Podemos preguntarte qué piensa hacer. Muchos chicos creen que no pueden perdonar hasta que la persona en cuestión reciba su merecido. Si el pequeño quiere vengarse, le haremos ver que esa no es la solución, que tomar represalias sólo sirve para alargar la disputa. “Sé que estás enojado con éL Pero, ¿te sentirás mejor insultándolo también? ¿Y qué piensas que haría él entonces?…”
    ■ Conviene analizar juntos las posibles causas por las que su amigo actuó de ese modo. “¿Por qué crees que te insultó? ¿Estaba muy enojado?..” Si el chico encuentra una explicación, le será más fácil entender la reacción de su compañero y perdonarlo.
    ■ Después de los pasos anteriores, es posible que el chico esté listo para olvidar su resentimiento y reanudar su amistad. No hay que forzarlo. En último término, la decisión de perdonar no le corresponde exclusivamente a él.

    Mi marido está desocupado

    Mi marido está desocupado. ¿Debemos decírselo a los chicos?
    Pregunta: Mi marido acaba de perder su empleo y, como yo no trabajo, nuestra situación económica es delicada. Al principio decidimos no decir nada a nuestros hijos, de tres y cinco años, para no preocuparlos. Sin embargo, estamos en el verano y con frecuencia quieren saber por qué no salimos de vacaciones. ¿Deberíamos hablar con ellos?

    Respuesta: Cuando los hijos son pequeños (menores de tres años) o hay indicios de que la situación de desempleo va a ser pasajera, tal vez no valga la pena informarlos. Si no es así, es mejor no ocultar la verdad. Cuando los adultos pasan por momentos difíciles o preocupantes (como un despido) suelen sufrir cambios de humor, los chicos se dan cuenta enseguida de que algo pasa, máxime si la rutina familiar se altera (se cancelan las vacaciones, el padre pasa más tiempo en casa, etc.). El riesgo está en que los pequeños atribuyan esos cambios a otras causas, ya que es posible que las fantasías infantiles sean peores que la realidad: pueden pensar, por ejemplo, que papá y mamá ya no los quieren. Además no es malo que los chicos tengan conocimiento de circunstancias desagradables, siempre que eso no genere en ellos miedos o inquietud.
    Lo importante es cómo darles la información: hay que contarles lo que pasa, restándole importancia al asunto y tranquilizándolos con mensajes del tipo: “Pronto se va a solucionar”, “No hay por qué preocuparse”, “Ya verán cómo vamos a salir adelante”… No está bien engañarlos ni callarse, pero tampoco debemos darles motivos para que se preocupen o se sientan inseguros.
    Ellos se dan cuent enseguida de que algo pasa. Es mejor no ocultarle la verdad.

    Problemas de sueño en niños

    Problemas de sueño.
    ¿Por qué habla dormido?
    Pregunta: Algunas noches hemos sorprendido a nuestro hijo, de 5 años, hablando en sueños. ¿Qué se debe hacer en estos casos?

    Respuesta:
    La somniloquia (hablar dormido) no es un hecho raro ni infrecuente. Se calcula que entre un 10 y un 16 por ciento de los chicos la padecen. El fenómeno forma parte de los sucesos alrededor del sueño (parasomnias) que tienen lugar en los momentos de transición vigilia-sueño y la mayoría de las veces se consideran fisiológicos o normales. Aunque se desconocen las causas, se cree que tiene un gran componente hereditario: los hijos de padres que hablan o han hablado por la noche tienen más probabilidades de hacerlo. En ningún caso son pequeños con problemas psicológicos graves, como se pensaba antiguamente. La somniloquia se relaciona con trastornos psiquiátricos sólo cuando aparece en la edad adulta, y únicamente en casos muy aislados.
    El hecho de hablar por la noche se produce en la primera parte del sueño (cuando éste es más profundo) y suele ser un monólogo poco claro, en voz baja, con sucesiones de frases más o menos inteligibles y breves. No es cierto que se revelen secretos fuertemente guardados. El discurso más largo suele tener dos decenas de palabras, aproximadamente. A la mañana siguiente, el pequeño no se acuerda de nada. La charla no va a desvelarlo y no tiene sentido intentar iniciar una conversación con él, ni mucho menos despertarlo. En general, se trata de un proceso banal y que no acostumbra a plantear problemas, a no ser que el chico hable tan alto que despierte a todo el mundo. Por lo tanto, no necesita tratamiento. En muchas ocasiones, la somniloquia puede aparecer asociada a episodios de sonambulismo o terrores nocturnos. En caso de que éstos fueran muy frecuentes, convendría solicitar consejo profesional. No obstante, el motivo de consulta sería el sonambulismo o los terrores, y no el hecho de hablar dormido.
    Suele ser un proceso muy persistente en el tiempo. Quienes hablan en la infancia, normalmente continúan haciéndolo durante la edad adulta.

    Corte de cabello para bebes

    ¿Es mejor el pelo corto?
    Pregunta: A mi hija, de 15 meses, le crece el pelo muy rápidamente.Yo me resisto a cortárselo, a pesar de los consejos de la gente, ya que me gustaría que usara melena. ¿Qué hay de malo en que tenga el pelo largo?

    Respuesta:
    Los bebés suelen usar los cabellos cortos, ya que resulta más práctico. La melena se enreda fácilmente y se ensucia más (puede requerir lavados muy frecuentes, cosa que no suele agradar a los chicos); también tarda más tiempo en secarse y, a los pequeños, ajenos aún a cuestiones estéticas, suele incomodarles el pelo largo (al jugar se les viene a la cara, les da calor…). Si decidimos dejárselo crecer, conviene tener en cuenta que:
    Los adornos están desaconsejados: las cintas, horquillas, gomas, etc., además de peligrosas, son molestas (la mayoría de los chicos se las “arrancan” enseguida), Hay que mantener el pelo limpio y sano. Cada cierto tiempo, conviene cortar las puntas y repasar el flequillo (debemos asegurarnos de que no cae sobre los ojos). La comodidad del pequeño estará siempre por encima de las consideraciones estéticas de los adultos.

    El niño miente o fantasea

    Pregunta: Hace un tiempo, m¡ hijo, de cinco años, llegó del colegio diciendo que había visto un tigre en el recreo. No es la primera vez que inventa algo así. Su papá cree que no debo preocuparme y que son fantasías propias de su edad. ¿Es cierto? ¿Miente o fantasea?

    Respuesta:
    La edad de cinco a seis años sigue siendo una edad mágica, en la que persiste un cierto grado de fantasía que es perfectamente normal. No puede hablarse de mentiras, ya que éstas requieren una cierta alevosía, una intención consciente de engañar y confundir al otro, y eso no se da en niños pequeños. La cuestión es cómo reaccionar ante sus fantasías. De entrada, nunca hay que ponerlos en ridículo ni tratarlos de mentirosos. Si las fábulas son esporádicas, podemos tomarlas como un juego más y actuar en consecuencia, es decir, con tolerancia y complicidad. Podríamos responderle: “¿Así que viste un tigre, eh? ¿Y que hiciste? ¿Te acercaste a él…?” etc. Por supuesto, el chico debe ser consciente de esa complicidad. Podemos alimentar su fantasía, sin excedernos. El tiene que darse cuenta de que le estamos siguiendo el juego y de que no es más que eso (debe quedarle muy claro que se trata de una invención).
    Si el pequeño fuera un fantaseador crónico, habría que analizar por qué necesita tanto recurrir a la imaginación, si existe algo en el mundo real que le resulta desagradable y que lo lleva a refugiarse en el mundo de la fantasía.

    Accidentes en el hogar niños

    Accidentes en el hogar niños
    Si su hijo no tiene un lugar seguro donde jugar,
    Si no se han seguido las precauciones correctas de seguridad.
    Sí el equipo que usa para el bebé no cumple las normas de seguridad.

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