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    Primeros dientes del bebe

    Ha cumplido diez meses y tú no te lo crees. Para comprobarlo, escudriñas entre sus labios entreabiertos. ¿Será posible que aún no le haya salido ningún diente?.
    Ante este “retraso” no tienes que preocuparte porque aunque a la mayoría de los niños les aparecen los primeros dientes entre los 6 y 8 meses, la dentición sigue unos patrones hereditarios, por lo que las normas y las fechas fijas no se cumplen matemáticamente.
    No todos sienten molestias:
    Quizás tengas suerte y seas una de las mamas que un día descubren con sorpresa que a su hijo le han salido un par de dientes y no se han enterado de nada. Si la fortuna no es tan generosa contigo, un par de meses antes percibirás algunos signos que te anunciarán la llegada de sus primeros dientes:
    Notarás que babea mucho más, pero es porque con las molestias está más rato con la boca abierta, mordisqueando todo lo que pilla.
    Es posible que rechace algunos alimentos. Facilítale la tarea.
    Si le introduces el dedo en la boca notarás que están hinchadas y que tienen una sombra pálida blanca.
    Seguramente su sueño será más agitado. Los que lo pasan peor están irritables y se quejan de dolor de oídos porque el dolor se extiende de la mejilla a la oreja.
    Falsos síntomas:
    Popularmente se cree que la dentición va asociada a la fiebre. Sin embargo, aunque es posible que el niño tenga algunas décimas, una fiebre alta tiene que atribuirse a otro trastorno. Así que ante éste o cualquier otro síntoma (lagrimeo excesivo, secreción nasal…) es mejor que consultes a tu pediatra.
    También es normal que lloren más cuando están estirados. La razón es que la presión sanguínea en esta posición hace que la inflamación sea más dolorosa.

    El reloj biologico de la madre

    Un reloj dentro de ti:
    Al principio te vas a llevar más de una sorpresa. A veces te parecerá oírlo antes de que empiece a llorar. Es tu instinto, mucho más fuerte de lo que crees, así que confía en él.
    ¿Cuándo empieza el día de un recién nacido? ¿A las cinco-seis de la madrugada? ¿A las 9, cuando le das la toma ya con luz del día?. No hay manera de saberlo porque cada criatura actúa de una manera distinta. Por ejemplo, no todos se depiertan varias veces por la noche: hay algunos que a los pocos días duermen seis horas seguidas. Y lo mismo ocurre con la cantidad de pañales que usa, los lloros o el tiempo que están mamando.

    Aprendiendo a compartir

    Aprender a convivir es complicado:
    Con el tiempo, nuestro hijo se dará cuenta de que resulta mucho más ameno y entretenido jugar con otros chicos que hacerlo solo, y que, para eso, es imprescindible prestar y compartir.
    El camino de la convivencia es largo y complicado, y transcurre en etapas que nuestro hijo tiene que superar. A medida que vaya creciendo, aprenderá a pedir lo que desea sin apropiarse directamente de todos los objetos que se le antojan y, además, será capaz de saber lo que sienten los demás y de ponerse en su situación.
    La misión de los padres es fundamental: deben ayudar a su hijo a superar esta etapa evolutiva de su desarrollo y la mejor forma es con su buen ejemplo. Una actitud generosa y solidaria por nuestra parte será la mejor y más auténtica pedagogía, y se plasmará profundamente en el chico.

    Los primeros meses del bebé

    Aunque parezca increíble, a partir de la novena semana de gestación el bebé ya muestra unos auténticos ojos de bebé, con córnea, iris y cristalino, que permanecen abiertos hasta que el párpado se forma y se cierra para protegerlos. Dos meses antes de nacer, distingue entre lo claro y lo oscuro, y expresa su malestar cuando el médico enfoca el vientre de su madre con un haz de luz clara.
    El recién nacido puede percibir siluetas vagamente, pero su sistema visual aún no funciona del todo bien, ya que necesita adaptarse a las condiciones del nuevo entorno. Para eso es preciso que los ojos reciban un número determinado de estímulos que ayuden a desarrollar la zona cerebral encargada de la vista.
    Aunque la madurez completa del sistema visual no se alcanza hasta los dos años, la evolución más significativa se produce en el primer semestre de vida. Por lo tanto, conviene consultar con el oftalmólogo en cuanto se sospeche que puede existir una alteración.

    Movimientos ritmicos

    Algunos bebés y niños pequeños mueven rítmicamente la cabeza de derecha a izquierda, como si se autoacunaran antes de dormir. Es sabido que los movimientos monótonos tienen un efecto sedante. Por eso se mece a los bebés y por eso se duermen casi siempre cuando van en auto. También podemos observar que, en algunos casos, las personas que acaban de recibir una mala noticia balancean
    su cuerpo en forma rítmica, en un intento inconsciente de asimilar mejor el golpe. Se dice que en los orfanatos donde por falta de personal los chicos reciben poca atención, muchos de ellos presentan el síntoma de mover rítmicamente la cabeza.
    • Mientras que el bebé se desarrolle bien, sonría, juegue y se muestre sociable, no hay motivo para preocuparse.
    • Pero si el hábito persiste, el niño es retraído o presenta otros comportamientos extraños, los padres deben consultar con un especialista. • Si el chico tiene menos de dos años, hay que tratar de tranquilizarlo de otra forma: cantarle o ponerle música suave. Es importante introducir un ritual de buenas noches, que debe transcurrir siempre igual y, por supuesto, demostrarle todo nuestro cariño.

    Los pulmones del bebé

    En la vida prenatal, los pulmones del bebé obtienen el oxígeno a través de la placenta, la cual, a su vez, lo recibe de la sangre materna. Una vez nacido, dicho oxígeno es inhalado directamente del aire, mediante un movimiento que realizan los pulmones; de manera que, en realidad, no es que el bebé comience a respirar una vez nacido sino que cambia la forma de hacerlo.
    Poca cantidad de oxígeno:
    Normalmente, en la vida intrauterina, hay poca cantidad de oxígeno y esto no debe asustar a nadie, ya que él posee mecanismos que le permiten adaptarse a estas condiciones:
    ■ Su sangre cuenta con más glóbulos rojos que la sangre materna.
    ■ Tiene también mayor can tidad de sustancia transportadora del oxígeno (hemoglobina, pigmento de color rojo que contiene hierro).
    ■ Posee una mayor frecuencia cardíaca (el doble que la madre).
    ■ A igual cantidad de concentraciones de oxígeno en la madre y el bebé, la sangre de éste “chupa” con mayor facilidad dicho elemento, de modo que le gana a su mamá en la puja.

    Mimos para los bebes

    Más mimos para el bebé irritable
    lgunos bebés se alteran con facilidad y se convierten en unos protestones que, a veces, no consiguen relajarse completamente ni durante la noche. La mejor terapia para estos llorones es ofrecerles un extra de cariño: acariciarlos, mimarlos, tomarlos en brazos y darles masajes para incrementar así el contacto físico con sus padres. Esto les transmite calma y seguridad.

   
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