Juegos imitativos
Juegos imitativos
Como parte de la imitación de los adultos, su hijo creará un pequeño mundo propio. No tiene que comprarle una casa de juguete para eso. Un par de sillas o una mesita con i un mantel grande serán una tienda o una casa, lo mismo que un parque tapado con una sábana. A los niños les encanta jugar en la oscuridad; si se lo pide, corra las cortinas. A todos mis hijos les gustaba jugar con cajas de cartón de todos los tamaños, siempre que fueran suficientemente grandes para meterse dentro. Las pequeñas eran barcos o coches, una encima de otra eran castillos, fuertes y I casas. Las cajas puestas de lado eran túneles y una tras otra eran trenes. «Casas» más elaboradas podían hacerse cogiendo una gran caja o una serie de cajas de madera con todos los clavos y metales arrancados y abriendo puertas y ventanas. Su hijo puede pintar cortinas y poner fotos en la pared interior, y fuera puede dibujar persianas, una puerta y una aldaba. Si pone varios taburetes o sillltas en fila en una habitación el niño podrá convertirlos en un tren, un barco o un aeroplano.

