Juegos bebes
Las rutinas de la casa. Además de la crianza y de la hora ritual de juego, hay momentos en que debéis interactuar con el niño mientras estáis atareados en los trabajos de la casa. A esta edad, el niño juega a solas, pero luego se dirige a vosotros. Quizás sólo necesita una sonrisa, una palmada, un rápido beso y entonces vuelve a irse. Es parte del apego. Tiene el deseo de estar en contacto con vosotros. Esos momentos pueden ser únicamente unos pocos segundos, pero tienen su importancia.
Esto nos retrotrae al primer mes y es un eco de las necesidades del niño de contar con adultos que le respondan. No es una necesidad que desaparece con el tiempo; sólo sucede que se satisface de forma diferente. Miraos a vosotros mismos: ¿cómo os sentís cuando gente que amáis le da prioridad a tareas o hechos impersonales (la televisión, por ejemplo) e ignora vuestra necesidad de relacionaros con ellos? Vuestro hijo, a su manera, siente lo mismo. Considerad ese tiempo como perteneciente al niño -y a vosotros-, un momento que reforzará y acentuará el apego que os tenéis.
No hay duda de que las tareas deben ser hechas. Pero, ¿es absolutamente necesario que se hagan en este preciso instante? No malcriáis al niño si primero le respondéis y luego os ocupáis del lavado de ropa, los platos o la cena. A menos que estéis preparando una tortilla o algo por el estilo, lo demás puede esperar.

