Juegos educativos para niños
Como parte de vuestra ingeniería casera, cuidad el nivel de ruidos en la casa. Los televisores, radios, aparatos de música y otros aparatos si se usan a todo volumen actúan de forma negativa para el desarrollo verbal e intelectual del niño. Es como si el niño los sintonizase y todo lo demás quedara fuera de su radio de acción. Los bebés se “cierran” cuando hay demasiado alboroto. Lo más grave es que esas palabras y sonidos no están bajo su control. No puede hacer nada al respecto. Esto es muy diferente al intercambio social y humano en el que las acciones del niño cambian vuestro comportamiento, o que las vuestras cambian el suyo. Oír “¡Mira esto!” en un teleteatro carece absolutamente de significado para el niño. Oíros y veros, hacer que vosotros le miréis y le señaléis algo que sí puede ver: esto sí que representa un intercambio significativo para el niño.
Haced uso del tiempo de espera, no lo obliguéis a una pronta respuesta; haced que las cosas sigan un curso tranquilo y divertido.

