Ejercicios niños
También podéis ayudar en su evolución mental usando pausas y demoras de corta duración (de tres a cinco segundos) entre vuestra acción, la reacción del niño y vuestra próxima acción. Mary Budd Rowe, una famosa pedagoga, ha acuñado su “tiempo de espera”. Os brinda a vosotros y al niño una oportunidad de mantener un ritmo mutuo, de modo que vuestras respuestas se ajusten a la acción del niño. El tiempo de espera está íntimamente vinculado al ritmo. Os brinda un medio de observar y de acondicionar vuestro ritmo al del niño.
Practicadlo, incluso en una conversación con vuestra pareja. Espera antes de hablar. Entonces uedes descubrir que tu compañero/a continúa ablando o se introduce en tus pausas, de modo que podéis necesitar establecer unas normas generales. Lo que hace la pausa es romper la respuesta inmediata, impensada, y os da tiempo para pensar. Es una idea especialmente útil para la evolución del lenguaje en los próximos meses de vida de vuestro hijo, pero también es útil en todas las edades.

