Educar niños
La evolución mental requiere que el niño utilice el mundo que tiene a su alrededor. El niño goza desarrollando y usando sus nuevas habilidades de manipular objetos, de relacionarse con otra gente y consigo mismo cuando estas habilidades reflejan su evolución mental. Le podéis ayudar con la forma en que lleváis a cabo vuestras actividades diarias y en que le preparáis el medio ambiente físico.
Por ejemplo, el niño es capaz de quedarse con un juguete u objeto interesante durante un período de varios minutos. Es muy probable que esto suceda cuando puede dominar y manipular el objeto. Podéis ayudar a su perseverancia para aprender, no interfiriendo para nada en su quehacer. Si el niño está sumamente activo en la cuna o en el parque -moviéndose, parloteando, asiendo objetos, buscando cosas-, dejadlo a solas. Es una tentación inmiscuirse, participar en su actividad porque en momentos así el niño puede resultar muy divertido. Una razón para que se encuentre en ese estado alegre es que está practicando vigorosamente y desarrollando su propio dominio de las cosas. Observadle a la distancia, pero no le molestéis. Esto tiene aplicación de mil maneras a lo largo de los años. Los niños necesitan tiempo ininterrumpido para practicar y manipular. Quedaos fuera de la acción a menos que el niño os invite a participar.

