El niño empieza a resolver problemas simples

El niño empieza a resolver problemas simples: “¿Cómo consigo que venga papá o mamá?” “¿Cómo hago para meterme esa cosa en la boca?” Pero la respuesta a estas preguntas no siempre tiene que provenir de vosotros. El niño va descubriendo que esta semana puede hacer algo mejor que la pasada. La perfección de su capacidad motriz hacer que el cuerpo haga lo que el niño quiere- es sumamente satisfactoria y placentera. Por esa razón, el niño pasa gran parte de su tiempo de vigilia en acciones motrices. No sólo está aprendiendo dónde termina su cuerpo y empieza el mundo, sino qué poder tiene para conseguir que le respondan su propio cuerpo y el mundo en general. El niño descubre estas actividades y las disfruta cuando con ellas puede producir un efecto. Quizá por esta razón la actividad de la mano y luego el pulgar en la boca, dura tanto tiempo: el niño ha encontrado un acto placentero que puede realizar en cualquier momento.
Lo que resulta estimulante no es simplemente la presencia de personas u objetos, sino la relación que el niño descubre entre sus acciones y las acciones de la gente y de los objetos. Las acciones que le muestran al niño que puede hacer suceder cosas son acciones poderosas y estimulantes. Lo que está sucediendo es que el niño está haciendo acciones innatas -rooting, asir, mamar, mirar, escuchar- y las está poniendo juntas. Realiza combinaciones de esas acciones. Asir y mirar y mamar, por ejemplo, van juntas en la acción de objeto hacia la boca y dentro de ella. Aunque los movimientos son torpes, la práctica los va transformando en más duchos y eficaces. El niño practica no sólo porque el resultado (por ejemplo, meterse lo que sea en la boca) es placentero, sino porque también lo es el desarrollo de una creciente habilidad. En esas actividades, queda basada la competencia y el sentido de competencia.
También el niño está creciendo en otra clase de capacidades: la expresión de sentimientos. Alrededor de los dos meses, vuestro niño empieza a ser capaz de haceros saber que está contento. Hasta ese momento, podía comunicar su incomodidad por medio de llantos y pataleos, pero carecía de una forma clara de expresar placer. Los murmullos, los barboteos y los sonidos ininterrumpidos de vocales, más tarde la sonrisa social, son todas señales externas de deleite.

Deja un comentario

Tu comentario

Todas los artículos publicados en http://fotos-bebes.net/ son extraidos de otras webs y publicaciones viejas, la mayoria enviadas por nuestros visitantes, si alguno viola los derechos de autor, nos lo puedes comunicar a fotosbebes.net@gmail.com y sera removida a la brevedad, desde siempre Muchas Gracias!