Cosas para hacer en casa con los bebés
Cada día tiene su rutina. Mucha gente que parece tener los trabajos más interesantes y satisfactorios, dice, sin embargo, que hay días que les transcurren de forma aburrida e insípida. Eso también es verdad en el hogar. Los momentos especiales normalmente son pocos. Lo divertido de la crianza es cortado por lo que puede convertirse en hábito rutinario y obligatorio. La alimentación, la muda de pañales, el baño, etcétera, pueden convertirse en rutina. Además, debido a que el bebé sienta el ritmo (en especial la muda de pañales), la actividad puede transformarse en algo parecido a tener un jefe mandón e impulsivo. Por esa razón, los padres necesitan tiempo libre. Pero hay formas para aumentar los momentos placenteros e incluso convertir a los aburridos en oportunidades para aprender y amar.
Después de comer, tal vez ahora el niño no se ponga a dormir de inmediato. Puede quedarse alerta y despierto por espacios mayores de tiempo durante el día. Es el momento de jugar. El juego es vital para que los niños aprendan. A esta edad, vuestro juego con el niño no está basado en actividades organizadas o juegos, sino más bien en contactos corporales y visuales. Risas, parloteos, caricias, llevarle en brazos y mecerle son las formas de juego entre padres y niño en estos primeros meses. La respuesta del niño indica dónde están los límites. Muchos bebés, cuando se le satisfacen las necesidades del alimento, quieren estímulos. Y los padres son el mejor estimulante. Esta búsqueda de actividad aumenta durante el primer año, pero comienza en el segundo mes. Vuestro niño no busca la rutina aburrida ni disfruta de ella más que vosotros.
Pero no podéis ni debéis estar con el niño todo el tiempo que esté despierto y juguetón. En los juegos entre padres e hijos, existe una diferencia entre jugar con el niño e interferir en sus actividades. Debéis respetar el derecho del niño a estar solo, a estar separado de vosotros.

