
Para quienes son padres, sus hijos son lo más importante del mundo; para los que no tienen chicos, conseguirlos puede ser su objetivo en la vida. Los hombres y mujeres con problemas de esterilidad e infertilidad se quejan de incomprensión. ¿Acaso cualquier padre o madre no daría la vida por sus hijos? Lo mismo les ocurre a ellos. A veces, están dispuestos a darlo todo por tener un bebé.
Y nunca mejor dicho. Porque a la mayoría de las parejas infértiles reproducirse les cuesta años de tratamiento, un montón de frustraciones y, casi con seguridad, posponer otras adquisiciones debido al costo de alguno de estos tratamientos, casi sin excepción no cubiertos por obras sociales y medicinas prepa-gas. Pero, para algunos de ellos, nada de esto importa si, al final, logran su objetivo. Los hijos, ya lo sabemos, no tienen precio.

Lo sorprendí con una revista porno.
Pregunta: Hace unos días descubrí bajo la cama de mi hijo, de 13 años, una publicación pornográfica. Se lo he contado a mi marido y no sabemos qué hacer.¿Pueden darnos algún consejo?
Respuesta:
No es raro que a esta edad se sientan interesados por este tipo de revistas. Y no hay que darle mucha importancia. La pubertad es una etapa en la que el sexo está muy presente y se reaviva la curiosidad por estos temas. Lejos de escandalizarnos o retarlo, lo correcto sería hablar con él y decirle que, aunque entendemos que se sienta atraído por ellas, consideramos que no son publicaciones adecuadas para su edad, que van destinadas a los adultos y, cuando él lo sea, podrá ojearlas si le interesan. Sin defenestrarlas ni prohibirlas; sin transmitirle la idea de que lo que hace es algo malo o tabú. Puede ser una buena ocasión para hablar de sexualidad y ver si la educación que está recibiendo al respecto es adecuada: abordemos el tema con naturalidad y preguntémosle qué le preocupa y qué dudas tiene. Si puede tratar estos temas en casa, con franqueza y sin prejuicios, no tendrá tanta necesidad de recurrir a revistas para saciar su curiosidad.

Pregunta: Me molesta que mi hijo, de seis años, sea tan rencoroso. Cuando discute con sus hermanos o con algún compañero de clase, pueden pasar semanas hasta que decide hacer las paces. ¿Es normal esa actitud?
Respuesta:
A esta edad, los chicos ya pueden ponerse en el lugar de los demás y, por lo tanto, tienen que ser capaces de perdonar cuando alguien les hace daño (también deben poder disculparse si el mal lo infligen ellos). Si a un niño le cuesta pedir perdón, conviene que los padres lo ayuden. Imaginemos que el chico llega del colegio diciendo que su mejor amigo lo ha insultado. Está muy enojado y no piensa perdonarlo “jamás” ¿Qué podemos hacer?
■ Primero, animarlo a expresar su malestar: “Es normal que te enojes. A nadie le gusta que lo insulten…”.
■ Podemos preguntarte qué piensa hacer. Muchos chicos creen que no pueden perdonar hasta que la persona en cuestión reciba su merecido. Si el pequeño quiere vengarse, le haremos ver que esa no es la solución, que tomar represalias sólo sirve para alargar la disputa. “Sé que estás enojado con éL Pero, ¿te sentirás mejor insultándolo también? ¿Y qué piensas que haría él entonces?…”
■ Conviene analizar juntos las posibles causas por las que su amigo actuó de ese modo. “¿Por qué crees que te insultó? ¿Estaba muy enojado?..” Si el chico encuentra una explicación, le será más fácil entender la reacción de su compañero y perdonarlo.
■ Después de los pasos anteriores, es posible que el chico esté listo para olvidar su resentimiento y reanudar su amistad. No hay que forzarlo. En último término, la decisión de perdonar no le corresponde exclusivamente a él.

Mi marido está desocupado. ¿Debemos decírselo a los chicos?
Pregunta: Mi marido acaba de perder su empleo y, como yo no trabajo, nuestra situación económica es delicada. Al principio decidimos no decir nada a nuestros hijos, de tres y cinco años, para no preocuparlos. Sin embargo, estamos en el verano y con frecuencia quieren saber por qué no salimos de vacaciones. ¿Deberíamos hablar con ellos?
Respuesta: Cuando los hijos son pequeños (menores de tres años) o hay indicios de que la situación de desempleo va a ser pasajera, tal vez no valga la pena informarlos. Si no es así, es mejor no ocultar la verdad. Cuando los adultos pasan por momentos difíciles o preocupantes (como un despido) suelen sufrir cambios de humor, los chicos se dan cuenta enseguida de que algo pasa, máxime si la rutina familiar se altera (se cancelan las vacaciones, el padre pasa más tiempo en casa, etc.). El riesgo está en que los pequeños atribuyan esos cambios a otras causas, ya que es posible que las fantasías infantiles sean peores que la realidad: pueden pensar, por ejemplo, que papá y mamá ya no los quieren. Además no es malo que los chicos tengan conocimiento de circunstancias desagradables, siempre que eso no genere en ellos miedos o inquietud.
Lo importante es cómo darles la información: hay que contarles lo que pasa, restándole importancia al asunto y tranquilizándolos con mensajes del tipo: “Pronto se va a solucionar”, “No hay por qué preocuparse”, “Ya verán cómo vamos a salir adelante”… No está bien engañarlos ni callarse, pero tampoco debemos darles motivos para que se preocupen o se sientan inseguros.
Ellos se dan cuent enseguida de que algo pasa. Es mejor no ocultarle la verdad.

Problemas de sueño.
¿Por qué habla dormido?
Pregunta: Algunas noches hemos sorprendido a nuestro hijo, de 5 años, hablando en sueños. ¿Qué se debe hacer en estos casos?
Respuesta:
La somniloquia (hablar dormido) no es un hecho raro ni infrecuente. Se calcula que entre un 10 y un 16 por ciento de los chicos la padecen. El fenómeno forma parte de los sucesos alrededor del sueño (parasomnias) que tienen lugar en los momentos de transición vigilia-sueño y la mayoría de las veces se consideran fisiológicos o normales. Aunque se desconocen las causas, se cree que tiene un gran componente hereditario: los hijos de padres que hablan o han hablado por la noche tienen más probabilidades de hacerlo. En ningún caso son pequeños con problemas psicológicos graves, como se pensaba antiguamente. La somniloquia se relaciona con trastornos psiquiátricos sólo cuando aparece en la edad adulta, y únicamente en casos muy aislados.
El hecho de hablar por la noche se produce en la primera parte del sueño (cuando éste es más profundo) y suele ser un monólogo poco claro, en voz baja, con sucesiones de frases más o menos inteligibles y breves. No es cierto que se revelen secretos fuertemente guardados. El discurso más largo suele tener dos decenas de palabras, aproximadamente. A la mañana siguiente, el pequeño no se acuerda de nada. La charla no va a desvelarlo y no tiene sentido intentar iniciar una conversación con él, ni mucho menos despertarlo. En general, se trata de un proceso banal y que no acostumbra a plantear problemas, a no ser que el chico hable tan alto que despierte a todo el mundo. Por lo tanto, no necesita tratamiento. En muchas ocasiones, la somniloquia puede aparecer asociada a episodios de sonambulismo o terrores nocturnos. En caso de que éstos fueran muy frecuentes, convendría solicitar consejo profesional. No obstante, el motivo de consulta sería el sonambulismo o los terrores, y no el hecho de hablar dormido.
Suele ser un proceso muy persistente en el tiempo. Quienes hablan en la infancia, normalmente continúan haciéndolo durante la edad adulta.

¿Es mejor el pelo corto?
Pregunta: A mi hija, de 15 meses, le crece el pelo muy rápidamente.Yo me resisto a cortárselo, a pesar de los consejos de la gente, ya que me gustaría que usara melena. ¿Qué hay de malo en que tenga el pelo largo?
Respuesta:
Los bebés suelen usar los cabellos cortos, ya que resulta más práctico. La melena se enreda fácilmente y se ensucia más (puede requerir lavados muy frecuentes, cosa que no suele agradar a los chicos); también tarda más tiempo en secarse y, a los pequeños, ajenos aún a cuestiones estéticas, suele incomodarles el pelo largo (al jugar se les viene a la cara, les da calor…). Si decidimos dejárselo crecer, conviene tener en cuenta que:
Los adornos están desaconsejados: las cintas, horquillas, gomas, etc., además de peligrosas, son molestas (la mayoría de los chicos se las “arrancan” enseguida), Hay que mantener el pelo limpio y sano. Cada cierto tiempo, conviene cortar las puntas y repasar el flequillo (debemos asegurarnos de que no cae sobre los ojos). La comodidad del pequeño estará siempre por encima de las consideraciones estéticas de los adultos.

Pregunta: Hace un tiempo, m¡ hijo, de cinco años, llegó del colegio diciendo que había visto un tigre en el recreo. No es la primera vez que inventa algo así. Su papá cree que no debo preocuparme y que son fantasías propias de su edad. ¿Es cierto? ¿Miente o fantasea?
Respuesta:
La edad de cinco a seis años sigue siendo una edad mágica, en la que persiste un cierto grado de fantasía que es perfectamente normal. No puede hablarse de mentiras, ya que éstas requieren una cierta alevosía, una intención consciente de engañar y confundir al otro, y eso no se da en niños pequeños. La cuestión es cómo reaccionar ante sus fantasías. De entrada, nunca hay que ponerlos en ridículo ni tratarlos de mentirosos. Si las fábulas son esporádicas, podemos tomarlas como un juego más y actuar en consecuencia, es decir, con tolerancia y complicidad. Podríamos responderle: “¿Así que viste un tigre, eh? ¿Y que hiciste? ¿Te acercaste a él…?” etc. Por supuesto, el chico debe ser consciente de esa complicidad. Podemos alimentar su fantasía, sin excedernos. El tiene que darse cuenta de que le estamos siguiendo el juego y de que no es más que eso (debe quedarle muy claro que se trata de una invención).
Si el pequeño fuera un fantaseador crónico, habría que analizar por qué necesita tanto recurrir a la imaginación, si existe algo en el mundo real que le resulta desagradable y que lo lleva a refugiarse en el mundo de la fantasía.

“Arre caballito” los juegos movidos le hacen mucho bien.
Pregunta: A mi hijo, de 10 meses, le encanta el movimiento: lo que más le gusta es que lo hamaque en mis brazos y lo haga trotar al ritmo del “arre caballito” ¿Por qué le divierten tanto
estos juegos?
Respuesta:
A los bebés les gustan mucho los juegos “movidos” y todo lo que significa mecerse, dar vueltas, subir y bajar… El balanceo suave los tranquiliza; los giros y movimientos rápidos los excitan y divierten (a menudo provocan en ellos grandes carcajadas). Estos juegos no son malos; al revés, resultan muy recomendables. Al pequeño, le agradan y le sirven para estrechar el vínculo entre él y sus papas. Por si fuera poco, estimulan el desarrollo de su sentido del equilibrio y, por extensión, de su motricidad. Y es que el órgano del equilibrio, que se encuentra situado en el oído, interviene en el aprendizaje de la marcha: cuanto mejor se haya desarrollado, mayor será la soltura del chico para desplazarse sobre dos piernas. Por lo general, los padres fomentan este tipo de juegos en forma espontánea. Es muy positivo, pero conviene tomar precauciones: Los juegos se deben adaptar a la edad del bebé. En los primeros meses se limitarán a vaivenes suavecitos. Mientras no pueda sostener la cabeza ni mantenerse erguido, hay que ser prudentes y cuidadosos. :No conviene realizar actividades excitantes al final del día. De lo contrario, le será difícil conciliar el sueño.
s No lo forcemos a girar por el aire ni hamacarse si no lo desea (si nunca quiere, tenemos que informar de eso al pediatra). = Por más que lo entusiasmen, no hay que excederse con estos juegos. Evitemos los movimientos bruscos e interrumpamos la actividad ante cualquier señal de disgusto.
Nunca debemos soltarlo en el aire (se puede asustar y, lo que es peor, dañarse gravemente). = Para hacerlo “volar” (sólo si el bebé es mayorcito), lo tomaremos del tronco, y nunca de las extremidades, ya que podríamos lastimarlo.

¿Puede una faja evitar las estrías?
Pregunta: Mi mejor amiga opina que las fajas premamá sirven para prevenir la aparición de estrías en la panza. Estoy embarazada de siete meses y nunca había oído nada semejante. ¿Qué hay de cierto en eso?
Respuesta:
La función de la faja es sostener el abdomen y aliviar las posibles molestias de espalda y pubis que sufren algunas embarazadas. No obstante, la mayoría de ellas no la necesitan, ya que los músculos de la panza actúan de sostén natural y no precisan una sujeción extra. Esta prenda puede beneficiar a las mujeres con una musculatura abdominal relajada en exceso (generalmente, las que ya tienen más hijos) y a las que padezcan problemas de columna. En cuanto a si una faja puede prevenir la aparición de estrías, la respuesta es sí. Estas se producen como consecuencia de la tensión a la que están sometidos los tejidos durante el embarazo. Dicha tensión provoca roturas subcutáneas y, posteriormente, grietas. La faja alivia la tensión sobre la piel. Para evitarlas, algunos especialistas aconsejan, además, hidratar la piel (tanto del abdomen, como de los pechos y muslos). Aunque cremas y lociones pueden ser una ayuda, no garantizan una piel libre de estrías; ya que la genética juega un papel determinante. Algunas mujeres tienen una mayor predisposición a sufrir esta alteración, y eso es algo que no se puede cambiar.
Si deseas ver más novedades sobre el embarazo visita embarazo sintomas.

Protección Inteligente para el futuro de la piel.
Llega el verano y las vacaciones se convierten en el tiempo ideal para disfrutar con los chicos del aire libre, la playa, las actividades deportivas, los paseos en bici, los largos días de sol. Deseamos que ese tiempo sea realmente de disfrute. Por eso es importante que los padres estén bien informados de los peligros del sol y sobre la manera más inteligente de proteger la piel de los chicos. Para evitar que la piel expuesta al sol sufra daños irreversibles, es imprescindible el uso de protectores que posean una combinación adecuada de filtros solares contra los rayos UVB y contra los UVA, que dañan la piel más profundamente, provocando envejecimiento prematuro e, inclusive, cáncer de piel.
Bagóvit Solar FPS 30 plus UVB/29 UVA, está formulado con filtros orgánicos e inorgánicos aprobados y en las concentraciones permitidas (Resolución FDA U.S.A., mayo 1999). Esta combinación de filtros potencia la eficacia de los mismos, brindando un amplio margen de seguridad. Además, la relación de índices UVA/UVB es superior. Si tuviera que elegir un “guardaespaldas” para sus chicos, seguramente exigiría que a ellos los proteja siempre y a ustedes, los padres, los mantenga informados. Bagóvit Solar FPS 30 plus UV-B/29 UVA, “el guardaespaldas” de su familia.